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viernes, 8 de febrero de 2013

Adolescente conmueve Italia al ofrecer su vida por la Iglesia y el Papa

Carlo Acutis, fallecido a los 15 años
Carlo Acutis
En octubre de 2006, Carlo Acutis tenía 15 años de edad y su vida se apagó por una agresiva leucemia. El adolescente, oriundo de Milán, conmovió a familiares y amigos al ofrecer todos los sufrimientos de su enfermedad por la Iglesia y el Papa. Su testimonio de fe, que en algunos años podría valerle el inicio de un proceso de beatificación, sacude en estos días Italia, con la publicación de su biografía.

"Eucaristía. Mi autopista para el cielo. Biografía de Carlo Acutis" es el título del libro escrito por Nicola Gori, uno de los articulistas de L’Osservatore Romano, y publicado por Ediciones San Pablo.

Según los editores, Carlo "era un adolescente de nuestro tiempo, como muchos otros. Se esforzaba en la escuela, entre los amigos, era un gran apasionado de las computadoras. Al mismo tiempo era un gran amigo de Jesucristo, participaba en la Eucaristía a diario y se confiaba a la Virgen María. Muerto a los 15 años por una leucemia fulminante, ofreció su vida por el Papa y la Iglesia. Su vida suscitó profunda admiración en quienes lo conocieron. El libro nace del deseo de contarle a todos su simple e increíble historia humana y profundamente cristiana".

"Mi hijo siendo pequeño, y sobre todo después de su Primera Comunión, nunca faltó a la cita cotidiana con la Santa Misa y el Rosario, seguidos de un momento de Adoración Eucarística", recuerda Antonia Acutis, madre de Carlo.

"Con esta intensa vida espiritual, Carlo ha vivido plena y generosamente sus quince años, dejando en quienes lo conocieron una profunda huella. Era un muchacho experto con las computadoras, leía textos de ingeniería informática y dejaba a todos estupefactos, pero este don lo ponía al servicio del voluntariado y lo utilizaba para ayudar a sus amigos", agrega.

"Su gran generosidad lo hacía interesarse en todos: los extranjeros, los discapacitados, los niños, los mendigos. Estar cerca de Carlo era esta cerca de una fuente de agua fresca", asegura su madre.
Antonia recuerda claramente que "poco antes de morir Carlo ofreció sus sufrimientos por el Papa y la Iglesia. Ciertamente la heroicidad con la que ha afrontado su enfermedad y su muerte han convencido a muchos que verdaderamente era alguien especial. Cuando el doctor que lo veía le preguntaba si sufría mucho, Carlo contestó: ‘¡Hay gente que sufre mucho más que yo!".

"Fama de santidad" Francesca Consolini, postuladora para la causa de los santos de la Arquidiócesis de Milán, cree que en el caso de Carlo hay elementos que podrían llevar a la apertura de un proceso de beatificación, cuando se cumplan cinco años de su muerte, como lo pide la Iglesia.

"Su fe, singular en una persona tan joven, era limpia y segura, lo llevaba a ser siempre sincero consigo mismo y los demás. Manifestó una extraordinaria atención hacia el prójimo: era sensible a los problemas y las situaciones de sus amigos, los compañeros, las personas que vivían cerca a él y quienes encontraba día a día", explicó Consolini.

martes, 20 de noviembre de 2012

La industria musical confía en santa Hildegarda, del siglo XII, para desbancar a Lady Gaga

Compartir los más altos puestos en el top-ventas de la música es un sueño para muchos. Pero seguramente no lo era para santa Hildegarda de Bingen, del siglo XII, compositora de más de casi ochenta piezas musicales de extraordinaria calidad musical.

Más de ocho siglos después, Guy Sigsworth, músico de formación clásica y productor conocido por trabajar con artistas como Madonna, Alanis Morissette, Britney Spears o Björk, se fijó un día en ella. Le fascinaron las composiciones musicales delicadas y armónicas que reflejaban la extraordinaria formación a todos los niveles de la religiosa benedictina.

Hildegard, el nuevo albúm
Sigsworth lanzará el álbum «Hildegard» a través de la productora Decca y los expertos de la industria ya predicen que se convertirá en un éxito en las listas de ventas.

El productor ha trabajado en este proyecto con Stevie Wishart, una compositora y académica especialista en música medieval que desde hacía años era una apasionada de las composiciones de Hildegarda.

Wishart fue la encargada de adaptar textos antiguos a la música y de encontrar a cantantes femeninas aptas para poder expresar todo el potencial de las composiciones de la religiosa benedictina: «Las canciones de Hildegarda tienen una especie de universalidad. Es fantástica para cantar [...] No he estudiado un compositor contemporáneo que tenga canciones con un rango musical tan impresionante».

«Tengo la extraña sensación de que este disco podría convertirse en un éxito»
Su música ya había sido grabada con anterioridad, pero ésta es la primera vez que se ha producido con un toque moderno y con tecnología más avanzada. Geoffrey Norris, crítico de música clásica del The Telegraph ha asegurado que «tal vez no sea del agrado de los puristas, pero el disco evoca una atmósfera hipnótica. Tengo la extraña sensación de que este disco podría convertirse en un éxito».

Grandes esperanzas en el proyecto
La productora Decca también tiene grandes esperanzas para este proyecto. Ellos mismos aseguran que «no es simplemente una grabación de música medieval»: «Además de las piezas originales de Hildegard, el álbum también cuenta con nuevas composiciones de texto de la religiosa combinadas con piezas musicales de Sigsworth, todo realizado por Stevie Wishart, que ha creado remixes de ambiente asombrosos».

Una mujer extraordinaria para su tiempo
Hildegarda de Bingen es una de las mujeres santas más extraordinarias del final de la Edad Media (la Baja Edad Media), aunque posiblemente con una historia bastante desconocida.

viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Creía Santo Tomás de Aquino en los fantasmas?

¿Creía Santo Tomás de Aquino en fantasmas? Es la pregunta que se hace, sugerida por la reciente celebración de la festividad de los Difuntos, el hermano dominico John Maria Devaney. Y la responde en dos planos: el de su propia biografía personal, y el de sus escritos.

Visitado por dos almas
Según uno de sus primeros biógrafos, Bernardo Gui (1261-1331), quien escribió su vida del santo justo en la época de su canonización, el Aquinate fue visitado dos veces en su vida por dos almas.

Uno fue el Hermano Romanus, a quien había conocido en París. Estaba Santo Tomás en oración, cuando se le apareció. Santo Tomás no sabía que habí amuerto, así que le preguntó que cuándo había llegado. "En realidad estoy muerto, pero se me ha permitido visitarte a causa de tus méritos", le dijo. Santo Tomás le preguntó si se había salvado. Y así era, y tras pasar quince días en el purgatorio estaba gozando de la vida eterna.

La segunda visita, según Bernardo Gui, fue de la propia hermana del Aquinatense, quien estaba todavía en el purgatorio y le pidió más oraciones y misas en sufragio por su alma. Cumplió esa petición y un tiempo después, estando en Roma, recibió su visita para decirle que ya estaba en la gloria. Santo Tomás aprovechó para preguntarle por su propia alma, y su hermana le tranquilizó.

La Suma Teológica
Pero, aparte de estos datos biográficos, ¿qué dijo el mayor teólogo de la historia de la Iglesia en su obra cumbre, la Summa Theologiae?

viernes, 26 de octubre de 2012

Testimonio de médico sanado por la fe, clave para canonizar a monja

Al doctor le pusieron los santos óleos. No había nada que hacer. Eso lo tenía muy claro Carlos Eduardo Restrepo, como profesional de la salud: los médicos también se mueren. El nuevo episodio ocasionado por la enfermedad de tejido conectado que padecía desde los 12 años, y que estuvo a punto de matarlo en varias ocasiones, no le daría más tregua.

“O me moría o quedaba como un sobrado de tigre”, suelta, con desparpajo, al hablar de su desolador pronóstico. Si salía con vida de una compleja cirugía, pasaría de inmediato a cuidados intensivos y allí tendría que permanecer varios meses. Y su cuerpo habría quedado muy maltrecho, incapaz de permitirle una vida normal. “Ya no quería seguir luchando”, relata. Y se lleva las manos a la cabeza.
El mal que padecía, caracterizado porque las defensas atacan el sistema autoinmune, como si fuera extraño, y que ya le había generado una especie de lupus, un daño renal y una atrofia muscular, desencadenó en una perforación en el esófago; un boquete sin fondo, un hueco aterrador en el tubo por donde pasa la comida, que le provocó –además– una infección en el corazón.

Sus familiares se despidieron de él, tras la bendición del sacerdote. “Mis amigos y colegas no iban a desearme suerte sino a darme el último adiós”, recuerda. Fue en ese momento cuando una iluminación divina, o un chispazo tal vez, lo llevó a pensar en la madre Laura Montoya.

De ella –reconoce– no sabía mucho más que la mayoría de la gente: que en vida fue una monjita muy buena, y que por sus obras fue proclamada beata por la Iglesia. Y aunque pertenecía a una familia católica, admite que no era un creyente comprometido.

“Le dije: ‘madre Laura, si me saca de estas, yo me encargo de contarle al mundo su milagro para que la eleven a los altares’ ”. Y ambas cosas ocurrieron.

Era una noche de enero del año 2005 y ya completaba nueve meses hospitalizado. Se tomaba al día 60 pastillas. El regalo de Navidad que le dio su hermano fue un cepillo de dientes eléctrico, pues no tenía alientos ni para levantar la mano. En la clínica le habían dado 12 horas de plazo para definir si lo operaban o no.

Pero esa noche, después de encomendarse a la madre Laura, recuerda que durmió plácidamente, como no lo hacía hace mucho tiempo. No podía dormir sin somníferos y esa vez no los tomó.
Al despertarse sintió una sensación de bienestar. Extraña, porque horas atrás era un moribundo. No tenía fiebre y el dolor había casi desaparecido. Como médico que es, siempre supo lo que le pasaba a su cuerpo; ahora no comprendía por qué, de repente, empezaba a escaparse de la muerte.

“Tengo una laguna. No sé si tuve una experiencia extracorpórea o si lo imaginé, o si fue el subconsciente, pero cuando me encomendé a la beata sentí una paz maravillosa”, evoca.
Le hicieron una nueva endoscopia y el orificio en el esófago se estaba cerrando. Y a los 15 días había desaparecido por completo, como lo testifica su historial clínico. Al mes le dieron la salida. Ya podía caminar. También se había recuperado del problema en los músculos que lo inmovilizaba.
“Si esto no es un milagro, entonces qué es”, afirma Restrepo al referirse a su recuperación. “Cuando sabes que no tienes ninguna posibilidad y quedas intacto, entonces es un milagro”, reitera.
Y es que él, un hombre formado en la ciencia médica (es anestesiólogo y especialista en medicina del dolor), siempre fue escéptico a creer en asuntos sobrenaturales, en cualquier cosa que no se apegara a los libros.

Llevó su caso al Vaticano

Pero después de lo que le sucedió, recordó que en su larga carrera médica ha visto a muchos pacientes graves que se recuperan sin ninguna explicación. “Hay muchos milagros que uno no se percata de que existen, hasta que le ocurren a uno”.

jueves, 25 de octubre de 2012

¿Cómo una monja del siglo XII, y que es santa, pudo descubrir el poder curativo de 20 piedras?

Hace 850 años, una monja de clausura llamada Santa Hildegarda de Binguen, que acaba de ser canonizada y nombrada Doctora de la Iglesia por Benedicto XVI, revolucionó la medicina del momento al transmitir una sabiduría sobre las virtudes curativas y profilácticas de una veintena de piedras preciosas o semipreciosas.

Santa Hildegarda, sin salir del convento, con una cultura y formación muy básica, transmitió lo que la “Luz Viva del Espíritu Santo” le dictaba, ofreciendo remedios sencillos a personas con dificultades de salud, basado en el contacto con determinadas piedras.

Con los años, los remedios curativos de Santa Hildegarda fueron bautizados por el pueblo como “la medicina de Dios”, y ya en pleno siglo XX, científicos y médicos alemanes descubrieron con asombro los conocimientos de esta monja del siglo XII, cuya sabiduría es, para muchos, “algo que viene del Cielo”.

Entrevistamos a José María Sánchez de Toca, uno de los mayores expertos en la obra de Santa Hildegarda en el mundo hispano. Él se ha encargado de traducir y preparar la primera edición completa en español de esta obra: El libro de las piedras que curan (LibrosLibres).

La voz de Dios sobre la naturaleza.
- "El Libro de las piedras que curan", ¿podríamos decir que es un resumen de creencias medievales?
- En absoluto. Los remedios populares de la Edad Media, las recetas de brujas, eran asquerosos, mientras que todo lo que dice Santa Hildegarda es inocuo, razonable y limpio. Si habla de plantas o animales, normalmente dice que hay que hervirlo.

- Saber médico medieval perdido en nuestros días.
- Tampoco. El saber médico de la Edad Media era árabe y judío, y no se parece a Santa Hildegarda ni de lejos. Los libros de piedras de aquella época, como el Lapidario de Alfonso X el Sabio, que es un compendio de lapidarios árabes, por ejemplo, o el del Obispo Marbordo, son radicalmente distintos en credibilidad, sistematización y si me permite la palabra, en "modernidad".

-¿Y el de Alberto Magno?
-No creo que fuera de verdad de San Alberto Magno; es un libro de hechizos y conjuros para cargarse a la gente, envenenar o provocar abortos.

- Entonces...
- Ella dice que la invadía una llama de Luz Indeficiente que la dictaba y que no la permitía poner nada de su cosecha.

martes, 9 de octubre de 2012

¿Quiénes fueron Santa Hildegarda de Bingen y San Juan de Ávila?

Este domingo el Papa declarará doctores de la Iglesia a Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179) y a San Juan de Álvila (1500-1569), patrono de los sacerdotes españoles. Dos expertos españoles, profesores ambos en universidades pontificias, trazan un breve retrato de ambos personajes. (Pueden verse abajo los dos vídeos, 4.55 minutos en total).

Visionaria e influyente
Hildegarda de Bingen fue un gigante en su tiempo. Esta monja alemana cultivó prácticamente todas las artes: era música, escritora, herborista, lingüista y tuvo visiones místicas.

“Estas visiones, no eran visiones materiales. Eran experiencias que ella tenía en el interior de su alma", explica Alfredo Simón, del Pontificio Ateneo San Anselmo, la universidad de los benedictinos en Roma.

Cuando el entonces Papa Eugenio III leyó las transcripciones de las visiones de Hildegarda, le invitó a difundirlas para que todos las conocieran.

Ella las describía como una gran luz en la que se presentaban imágenes, formas y colores. Las visiones trataban sobre la Redención, sobre Dios, la humanidad, la Iglesia y la Creación. Representó una de ellas en este dibujo que recuerda a uno de Leonardo Da Vinci y que muestra la relación entre el hombre y el universo.

“Sitúa en su imagen, lo que ve, la creación del hombre en el centro del universo, de todo el mundo natural. Y es una imagen semejante a la de Leonardo da Vinci, pero muchos siglos antes, añade el padre Simón.

Un doctor de la Iglesia se caracteriza porque sus enseñanzas siguen siendo relevantes a pesar del paso del tiempo. Alfredo Simon dice que Santa Hildegarda reflejó el deseo natural de cada persona de acercarse a Dios. Una pasión que transmitió al mundo: “Ella predicó también por las ciudades, predicó al clero, predicó al pueblo y eso nunca se había oído en la Iglesia, para una mujer, ni para una monja, ni para una abadesa.”

En esos años, Santa Hildegarda de Bingen fue consejera espiritual de santos y reyes. Descubrió el poder curativo de algunas plantas, y cultivaba un pequeño jardín en el monasterio: “Santa Hildegarda escribió obras de filosofía y espiritualidad. También escribió obras de teatro, de música, e incluso obras de medicina y ciencias naturales”

Murió a los 81 años, en 1179. Gracias a su proclamación como doctora de la Iglesia, sus enseñanzas seguirán siendo un punto de referencia para los católicos de todos los tiempos.

martes, 28 de agosto de 2012

La diferencia entre la Madre Teresa y el Dalai Lama o Billy Graham, según su biógrafo judío

En septiembre se publicará en España un libro que ya fue un éxito en inglés: La Madre Teresa: La vida y las obras de una santa moderna, de David van Biema,  columnista del Time que le dedica a la fundadora de las Misioneras de la Caridad un artículo en el último número de la revista, con ocasión de acercarse el 102º aniversario de su nacimiento, un 26 de agosto de 1910 (murió el 5 de septiembre de 1997). Se titula "Por qué la Madre Teresa todavía importa", y lo encabeza una reflexión: "La forma en que recordamos a una figura religiosa dice mucho sobre nosotros mismos".

Una vida rica antes y después de morir
Van Biema es judío, y por tanto no habla como católico. De hecho, empieza explicando que se le ocurrió el artículo planteándose una cuestión: "¿Cómo recuerda la gente secular a un santo?": "Intenté imaginar lo que yo sabría sobre esta mujer hace quince años, si no me dedicase a escribir de religión para vivir. Probablemente que era buena con los pobres. Poco más. Una amiga de Lady Di. Llegué a la conclusión de que, a no ser que fuese un piadoso católicos, sabría muy poco. Y eso me condujo a considerar la diferencia entre la forma en que la Iglesia católica trata su meritoria muerte y la forma en la que lo hace el común de la sociedad".

Van Biema enumera entonces la apertura del expediente sobre sus virtudes heroicas, la investigación sobre su posible santidad, el reconocimiento en 2002 de un milagro y su beatificación en 2003, la consideración sobre un posible segundo milagro para canonizarla...: "Hay obstáculos y pasos adelante, disgustos y triunfos, a través de los cuales la vida de Teresa después de morir, se convierte casi en tan rica como antes de morir. Año tras año se conduce a los creyentes a través de un proceso que define y pone a prueba su significado para la Iglesia".

David van Biema, columnista del Time.
Graham o el Dalai Lama

Los no católicos, sin embargo, olvidan rápidamente. "Los americanos somos lo contrario del niño de la película El sexto sentido: no vemos muertos", dice con ironía, con la excepción del tratamiento a los presidentes y a Martin Luther King: "Es como si, cuanto más polarizada y fragmentada se hace nuestra sociedad, menos acuerdo hay sobre a quién deberíamos recordar".

¿Qué pasa con otros líderes religiosos? El predicador Billy Graham ha figurado en el Top 10 de los hombres más admirados en 55 de los últimos 56 años. Pero, cuando muera, "¿quién salvo los evangélicos recordará por qué lo era?". El Dalai Lama recibió el Premio Nobel de la Paz en 1989, pero "¿qué quedará en la retina pública salvo su sonrisa y la frontera del Tíbet?". "Los límites religiosos que tales figuras derribaron en vida por la pura fuerza de su personalidad o de sus actos se cerrarán de nuevo sobre sí mismos en las paredes de la tumba", afirma Van Biema.

Análisis de "trabajó por los pobres"
En el caso de Madre Teresa, lo ve distinto, y analiza qué decimos cuando decimos que "trabajó por los pobres": "Cuando decía ´los pobres´, la Madre Teresa subtitulaba ´los más pobres de los pobres´, creando una nueva categoría y una correspondiente obligación moral, identificada primero en los peores barrios de Calcuta y luego -¡sorpresa!- casi en cualquier lugar a donde mires.
También intensificó el concepto de ´trabajar con´, lanzando a sus religiosas a una íntima, sistemática y en ocasiones brutal convivencia con los más pobres". Por último, "con su habilidad para las relaciones públicas y sus viajes incansables, transformó ese humilde mandato en instituciones: miles de escuelas, orfanatos y hospicios en casi todos los países del mundo". Y todo ello, junto al hecho, revelado tras su muerte en su correspondencia, de que hizo todo eso "a pesar de una devastadora sequedad espiritual de cuarenta años".

"Trabajó con los pobres", concluye Van Biema, "es un lema que me ayuda a evocar algo más que un rostro cuando intento recordar por qué la Madre Teresa sigue siendo importante para un judío secular como yo mismo. Y -sucede a veces- cuanto más lo evoco, más me parece que vale la pena evocarlo".

jueves, 23 de agosto de 2012

Cora Evans, la mormona que se convirtió al catolicismo y podría ser beatificada

Las aspiraciones de Mitt Romney a la Casa Blanca, respaldadas por encuestas que le sitúan muy cerca de Barack Obama en intención de voto, no se han visto resentidas por su condición de mormón. Sería, en efecto, el primer presidente miembro de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, fundada por el joven Joseph Smith en 1820 y que goza de especial relevancia en el estado de Utah.

Curiosamente, el 29 de marzo, cuando las primarias republicanas empezaban a revelar a Romney como el candidato con mejores expectativas a la nominación (que le disputó hasta el final el católico Rick Santorum), la Congregación para las Causas de los Santos remitía una carta al obispo de Monterrey (California), Richard García, autorizando la apertura de una investigación para determinar las virtudes heroicas de Cora Evans, una mormona conversa al catolicismo en 1935 y que aseguró haber tenido en 1946 una visión en la que Jesús la impulsó a difundir la devoción a su "humanidad mística".

Diez años de búsqueda
Cora nació en 1904 y murió en 1957. Había rechazado el mormonismo en 1924 justo al casarse con su marido y descubrir los rituales secretos del matrimonio mormón en el templo de Salt Lake City, capital de Utah. En ese momento le decepcionaron las enseñanzas sobre Dios de su comunidad, y emprendió una búsqueda de la verdadera religión que duró diez años, y donde al principio no contaba el catolicismo, por el que sentía una gran aversión.

Cora Evans.
Pero el momento clave llegó el 9 de diciembre de 1934. Aquel día el dial de su radio se encontraba sobre una estación católica californiana, y ella estaba en cama, enferma y sin fuerzas para cambiar de emisora. Lo que oyó por las ondas esa mañana no tenía nada que ver con lo que le habían enseñado sobre la Iglesia, así que en cuanto se repuso acudió a la cercana parroquia de San José a informarse.

Fue así como descubrió la verdad que andaba buscando, y el 20 de marzo de 1935 se bautizó junto con sus dos hijos en Odgen (Utah). Mack, su marido, lo hizo poco después, y con el paso del tiempo muchos familiares y amigos mormones la imitaron.

"Cora amaba a los mormones, se consideraba herencia de ellos. Quería que conociesen a Jesús y comulgasen. Rezaba mucho por los mormones", afirmó en marzo Mike McDevitt, impulsor de su causa de beatificación, al diario Catholic San Francisco.

jueves, 16 de agosto de 2012

Dos adolescentes matan a una religiosa en un acto satánico; murió perdonando y podría ser santa

 Tres adolescentes asesinaron a la religiosa porque así se lo había dicho el demonio. La apuñalaron pero, como no moría, la apedrearon.

La religiosa, que fue declarada mártir en 2008, se dedicaba desde hacía años a labores educativas y de ayuda a los necesitados en el pequeño pueblode Chiavenna, al norte de Italia. Sin embargo, la noche del 6 al 7 de julio del año 2000, tras chicas adolescentes le tendieron una trampa mortal.

Ambra, Vernónica y Milena, dos de ellas de 16 y 17 años, planearon el asesinato, según reconocieron después de ser detenidas. Las declaraciones conmocionaron a todo el país, más cuando confesaron que en un acto satánico se les había pedido asesinar a un religioso.

Una de las menores, fingiendo estar embarazada y al borde de la desesperación, pidió ayuda a la religiosa. Una vez atrída a la trampa en un lugar apartado, le asestaron a Mainetti 6 puñaladas cada una: un total de 18. Maria Laura Mainetti seguía viva, pero ignoraron sus súplicas, mientras pedía el perdón para sus asesinas, y la apedrearon hasta morir, sin más razón que la de llevar a cabo un acto satánico.

La religiosa tenía 61 años y pertenecía a la Congregación de las Hijas de la Cruz. En el momento en que la asesinaron era la superiora de su comunidad en el Instituto de María Inmaculada en Chiavenna.

Las perdonó
Las propias adolescentes reconocieron también que la religiosa pidió el perdón para ellas, lo que ha supuesto el principal motivo para calificar la muerte de Mainetti como martirio. El 23 de octubre de 2005 se abrió su proceso de beatificación.

martes, 14 de febrero de 2012

¿Por qué san Valentín es el patrón de los enamorados?

 P. ¿Por qué san Valentín es el patrón de los enamorados?

R.El culto de san Valentín como protector del amor y de los enamorados tiene su origen en la Edad Media en Francia y en Inglaterra. Al principio se le invocaba exclusivamente como protector de los epilépticos y de los enfermos, pero por coincidencias de calendario, el día de su memoria se vinculó a la renaciente Primavera y por tanto al surgimiento del amor.

 

Historia

El origen del culto de san Valentín como patrono de los enamorados hunde sus raíces en varias leyendas nacidas inmediatamente después de la cristianización de la fiesta pagana de los Lupercalia.

 

lunes, 6 de febrero de 2012

Un mártir cada cinco minutos, los últimos datos de la persecución contra los cristianos en el mundo

El sociólogo Massimo Introvigne, representante de la OSCE para la lucha contra la intolerancia y la discriminación contra los cristianos, afirma que, «cada cinco minutos, un cristiano muere asesinado por su fe». Presentó estos datos por primera vez a la comunidad internacional a inicios de junio, al intervenir en la Conferencia sobre diálogo interreligioso entre cristianos, judíos y musulmanes, que se celebró en Budapest, organizada por la entonces Presidencia húngara de la UE. A esa denuncia, según la cual cada año son asesinados por su fe 105 mil cristianos en el mundo, le siguió una oleada de críticas e incluso comentarios irónicos, en particular por parte de la Unión de ateos y Agnósticos Racionalistas, una asociación de origen italiano, por considerar que esos números son una exageración.

Como respuesta a estas reacciones, en ocasiones mordaces, Introvigne reconoce: «De estas posiciones podemos sacar una lección: se infravalora hasta tal punto el problema de los cristianos perseguidos que, cuando se citan las cifras, parecen a primera vista increíbles». Es verdad, por ejemplo, que en las últimas semanas los medios han recogido los sangrientos ataques contra cristianos de Nigeria a manos de la secta fundamentalista islámica Boko Haram. Algunos medios occidentales -pocos- informan sobre las condenas a muerte por apostasía o blasfemia en Irán o Pakistán, o los ataques contra iglesias en Indonesia. Pero, otras muchas situaciones endémicas de persecución, quizá precisamente por ser endémicas, pasan desapercibidas, como es el caso de naciones de Oriente Medio, o de China, Vietnam o la India.

Las estadísticas de los mártires
¿De dónde surge, por tanto, el cálculo citado por el representante de la OSCE? Introvigne se basa, ante todo, en los trabajos del primer centro mundial de estadística religiosa, el estadounidense Center for Study of Global Christianity, que dirige David B. Barrett, fallecido en agosto pasado, que publicó periódicamente la famosa World Christian Encyclopedia y el Atlas of Global Christianity. Los estudios de Barrett son los más citados en la materia por el mundo académico.

En 2001, Barret y su colaborador, Todd M. Johnson, comenzaron a recoger, además, estadísticas sobre los mártires cristianos. En su obra World Christian Trends AD 30-AD 2200, trataron de calcular el número total de mártires cristianos -así como de las otras religiones— en los dos primeros milenios del cristianismo, hasta el año 2000. Como base para su trabajo, escogieron esta definición de mártires cristianos: «Creyentes en Cristo que han perdido la vida prematuramente, en la situación de testigos, como resultado de la hostilidad humana». Explicaron que perder la propia vida en la situación de testigos no implica juicio alguno sobre la santidad personal del mártir, sino que significa sencillamente que ha sido asesinado por ser cristiano, no como víctima de una guerra o de un genocidio de motivaciones políticas o étnicas, no religiosas.

jueves, 5 de enero de 2012

Pasó 42 años entre la cárcel, torturas y trabajos forzados, oficiando la Misa clandestinamente

Ésta es la historia de una valeroso jesuita albanés llamado Anton Luli. Una vida llena de penalidades y sufrimientos bajo la dictadura comunista en Albania y, a la vez, testimonio de cristiano.

«Bendigo al Señor, que a mí, su pobre y débil ministro, me ha dado la gracia de permanecerle fiel durante una vida prácticamente marcada por las cadenas. Sólo su gracia podía hacer esto.

Primer arresto
»Acababa de ser ordenado sacerdote cuando a mi país, Albania, llegó la dictadura comunista y la persecución religiosa más despiadada. Algunos de mis hermanos en el sacerdocio, después de un proceso lleno de falsedades y engaño, fueron fusilados y murieron mártires de la fe. Así celebraron, como pan partido y sangre derramada por la salvación de mi país, su última Eucaristía personal. Era el año 1947. Apenas había terminado mi formación.

»A mí el Señor me pidió, por el contrario, que abriera los brazos y me dejara clavar en la cruz y así celebrara, en el ministerio que me era prohibido y con una vida transcurrida entre cadenas y torturas de todo tipo, mi Eucaristía, mi sacrificio sacerdotal.

»El 19 de diciembre de 1947 me arrestaron con la acusación de agitación y propaganda contra el gobierno. Viví diecisiete años de cárcel estricta y muchos otros de trabajos forzados. Mi primera prisión, en aquel gélido mes de diciembre en una pequeña aldea de las montañas de Escútari, fue un cuarto de baño.

La cárcel era un baño lleno de excrementos
»Allí permanecí nueve meses. Me tenía que acurrucar sobre excrementos endurecidos y sin poder enderezarme completamente por la estrechez del lugar. La noche de Navidad de ese año -¿cómo podría olvidarla?- me sacaron de ese lugar y me llevaron a otro cuarto de baño en el segundo piso de la prisión, me obligaron a desvestirme y me colgaron con una cuerda que me pasaba bajo las axilas. Estaba desnudo y apenas podía tocar el suelo con la punta de los pies. Sentía que mi cuerpo desfallecía lenta e inexorablemente. El frío me subía poco a poco por el cuerpo y, cuando llegó al pecho y estaba para parárseme el corazón, lancé un grito de agonía. Acudieron mis verdugos, me bajaron y me llenaron de puntapiés. Esa noche, en ese lugar y en la soledad de ese primer suplicio, viví el sentido verdadero de la Encarnación y de la cruz.

Corriente eléctrica en los oídos como tortura
»Con mucha frecuencia me torturaban con la corriente eléctrica: me metían dos alambres en los oídos. Era una cosa horrible. Durante un tiempo me amarraban las manos y los pies con alambres, y me echaban al suelo en un lugar oscuro, lleno de grandes ratas que me pasaban por encima sin que yo pudiera evitarlo. Llevo todavía en mis muñecas las cicatrices de los alambres que se me incrustaban en la carne. Vivía con la tortura de permanentes interrogatorios, acompañados de violencia física. Recordaba entonces los golpes sufridos por Jesús al ser interrogado por el Sumo Sacerdote.

Más torturas
»Una vez me colocaron delante un papel y un bolígrafo y me dijeron: Escribe una confesión de tus crímenes y, si eres sincero, podríamos hasta mandarte a casa. Para evitar golpes y bastonazos empecé a llenar alguna página con los nombres de muertos o de fusilados, con los que nunca tuve nada que ver. Al final añadí: Todo lo que he escrito no es verdadero, pero lo he escrito porque me obligaron. El oficial empezó la lectura con una sonrisa de satisfacción, seguro de haber logrado su objetivo, pero cuando leyó los últimos renglones, me golpeó y, blasfemando, ordenó a los policías que me llevaran fuera, gritando: Sabemos cómo hacer hablar a esta carroña.

Jesús, siempre a mi lado...
»Pero en esos sufrimientos tuve a mi lado y dentro de mí la consoladora presencia del Señor Jesús, sumo y eterno sacerdote, a veces, incluso, con una ayuda que no puedo menos de definir “extraordinaria”, pues era muy grande la alegría y el consuelo que me comunicaba.

Trabajos forzados en los pantanos
»Al salir de la prisión, me enviaron a trabajos forzados como obrero en una finca estatal: me pusieron a trabajar en la recuperación de los pantanos. Era un trabajo fatigoso y con la poca alimentación que teníamos se nos reducía a gusanos humanos: cuando uno de nosotros caía extenuado, le dejaban morir. Pero en aquella etapa logré decir misa de manera clandestina y sólo desde el ofertorio hasta la comunión. Conseguí un poco de vino y algunas formas, pero no podía confiar en nadie ya que si me descubrían, me hubieran fusilado. En este trabajo en los pantanos estuve 11 años.

Otra vez a la cárcel y pena de muerte
»El 30 de abril de 1979 me arrestaron por segunda vez, me registraron y me llevaron a la ciudad de Scurati. No tenía consigo más que el rosario, un cortaplumas y el reloj. Después de la requisa me tiraron al suelo de una celda. Me daba cuenta que me dirigía a un nuevo calvario; pero de improviso la desolación dio paso a una extraordinaria experiencia de Jesús. Era como si Él estuviera allí presente, de frente a mí, y yo le pudiera hablar. Fue determinante para mí. Comenzaron de nuevo las torturas y otro proceso: el 6 de noviembre de 1979 me condenaron a a morir fusilado. La causa que adujeron fue sabotaje y propaganda antigubernativa. Pero, dos días después, la pena de muerte fue conmutada por 25 años de prisión.

La libertad... a los 80 años
»Prácticamente he conocido la libertad a los 80 años, cuando en 1989 pude celebrar la primera Misa en libertad. Pero hoy, recorriendo con mi pensamiento mi propia existencia, me doy cuenta de que la misma ha sido un milagro de la gracia de Dios y me sorprendo de haber podido soportar tanto sufrimiento, con una fuerza que era la mía, conservando una serenidad que no podía tener otra fuente que el corazón de Dios.

Experiencia como sacerdote
»Esta es mi experiencia sacerdotal en todos estos años; una experiencia, ciertamente, muy particular con respecto a la de muchos sacerdotes, pero desde luego no única: son millares los sacerdotes que en su vida han sufrido persecución a causa del sacerdocio de Cristo. Experiencias diversas, pero todas unificadas por el amor. El sacerdote es, ante todo, una persona que ha conocido el amor; el sacerdote es un hombre que vive para amar: para amar a Cristo y para amar a todos en Él, en cualquier situación de vida, incluso dando la vida.

»Pero hoy, contemplando la gloria de María en el Cielo, y pensando que también a nosotros se nos ofrece esta gloria futura con Dios, no puedo hacer otra cosa, que dirigirme a vosotros, queridos hermanos sacerdotes, con las palabras de san Pablo: “Porque estimo que los sufrimientos del mundo presente no son comparables con la gloria que ha de manifestarse en nosotros” (Rom 8, 18). Contemplamos la gloria de María en el cielo, permanecemos fieles, en pie, con fuerza y dignidad cerca de la Cruz de Jesús, sin importarnos el modo en que esa cruz se presente en nuestras vidas. nosotros somos personas que nos entregamos al amor de Cristo. ¿Quién nos podrá separar de este amor? Éste es el verdadero mensaje de mi experiencia de vida. En todos los momentos de sufrimiento y de dificultad “nosotros salimos vencedores gracias a Aquél que nos amó” (Rom 8, 37).

No al odio
»Pero nunca he guardado rencor hacia los que, humanamente hablando, me robaron la vida. Después de la liberación, me encontré por casualidad en la calle con uno de mis verdugos: sentí compasión por él, fui a su encuentro y lo abracé».

El padre Anton Luli S.J. murió en Roma el 10 de marzo de 1998 a la edad de 88 años.

lunes, 15 de agosto de 2011

Sacerdote héroe de Auschwitz

San Maximiliano María Kolbe, Heroe de Auschwitz
Es bueno que recordemos los santos de nuestra fe, pues nos sirven de ejemplo de como ser Cristianos (que significa seguidores de Cristo), de incentivo para que no veamos la meta de la santidad tan lejos, en verdad esta cerca y  con la ayuda de Dios la podemos obtener, solo hay que quererlo y luchar por ello. Tome de una pagina de internet muy buena que los invito a leer la siguiente biografía.

En el 70 aniversario del martirio de San Maximiliano Kolbe, el sacerdote polaco que dio su vida para salvar a un padre de familia condenado a muerte en el campo de concentración nazi de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial.

Su historia
San Maximiliano María Kolbe nació en Polonia el 8 de enero de 1894 en la ciudad de Zdunska Wola, que en ese entonces se hallaba ocupada por Rusia. Fue bautizado con el nombre de Raimundo en la iglesia parroquial.

A los 13 años ingresó en el Seminario de los padres franciscanos en la ciudad polaca de Lvov, la cual a su vez estaba ocupada por Austria, y estando en el seminario adoptó el nombre de Maximiliano. Finalizó sus estudios en Roma y en 1918 fue ordenado sacerdote.

Fundó en 1917 un movimiento llamado "La Milicia de la Inmaculada" cuyos miembros se consagrarían a la Virgen María con el objetivo de luchar mediante todos los medios moralmente válidos, por la construcción del Reino de Dios en todo el mundo.

En 1939, en plena Guerra Mundial, es apresado junto con otros frailes en Polonia y enviado a campos de concentración en Alemania y Polonia. Es liberado poco tiempo después, precisamente el día consagrado a la Inmaculada Concepción.

Fue tomado prisionero nuevamente en febrero de 1941 y enviado a la prisión de Pawiak, para ser después transferido al campo de concentración de Auschwitz, en donde a pesar de las terribles condiciones de vida prosiguió su ministerio.

La noche del 3 de agosto de 1941, un prisionero de la misma sección a la que estaba asignado San Max escapó; en represalia, el comandante del campo ordenó escoger a 10 prisioneros al azar para ser ejecutados. Entre los hombres escogidos estaba el sargento Franciszek Gajowniczek, polaco como San Max, casado y con hijos.

San Max, que no se encontraba dentro de los 10 prisioneros escogidos, se ofrece a morir en su lugar. El comandante del campo acepta el cambio, y San Max es condenado a morir de hambre junto con los otros nueve prisioneros. Diez días después de su condena y al encontrarlo todavía vivo, los nazis le administraron una inyección letal el 14 de agosto de 1941.

En 1973 el Papa Pablo VI lo beatificó y en 1982 Juan Pablo II lo canonizó como Mártir de la Caridad. Gajowniczek, por quien dio su vida, pudo asistir a la beatificación y canonización de San Maximiliano. El sargento polaco falleció en 1995, a los 94 años de edad.

Tomado de Aci Prensa