Y más si el famoso en cuestión se llama Justin Bieber: vende millones de discos, vuelve locas a las adolescentes de medio mundo y, en más de una ocasión, los paparazzi le han pillado in fraganti fumando porros, armando un escándalo o saliendo, como ocurrió hace solo unos días, de un burdel en Brasil tras uno de sus conciertos.
Sin embargo, la estrella adolescente cuenta con un “director espiritual”: el pastor evangélico Judah Smith, a quien le cuenta todas sus intimidades y “fechorías”.
La influencia de la fama
Fue el propio Justin quien desveló el hecho recientemente, cuando recomendó a sus más de 6,8 millones de seguidores de Instagram que se hiciesen con un ejemplar del libro que acababa de publicar Smith: “Estoy orgulloso de mi pastor. Judah es el mejor predicador de nuestra generación. Leeos este libro. No os arrepentiréis”.
Este breve mensaje bastó para que el libro en cuestión escalara en cuestión de horas hasta el puesto número 1 de ventas de libros en el portal Amazon y para que todos los periodistas de Estados Unidos se pusiesen a la búsqueda del desconocido pastor.
Un pastor exigente pero con humor
Desconocido… al menos para los más alejados de la fe, porque Judah Smith (en la foto bajo estas líneas), pese a su juventud –tiene 36 años-, es uno de los pastores con más empuje entre los evangélicos estadounidenses.
Es el líder de la City Church de Seattle, pero es también un invitado habitual en encuentros protestantes a ambos lados del océano, donde ha llegado a congregar a más de 60.000 personas en sus predicaciones.
Sabe mezclar sentido del humor, inteligencia y exigencia evangélica, lo que le ha hecho inmensamente popular entre los adolescentes y jóvenes norteamericanos.
La relación de la estrella canadiense y el pastor evangélico comenzó hace tres años, cuando Judah Smith recibió la llamada de Pattie Mallette, la madre de Justin Bieber –quien, además, es una reconocida activista pro-vida.
Ésta iba a viajar a Seattle, y pidió hablar con Smith, para que se hiciese cargo de la vida espiritual de su hijo.
Cuando Justin apenas era un niño, su madre le ponía cintas de cassette por las noches con predicaciones del pastor evangélico.
“La verdad es que lo último que desea escuchar un predicador es que ponen sus charlas para que los niños se duerman”, bromeó Smith durante una entrevista que concedió a la cadena de televisión HLN.
Una relación sincera, con la Biblia a mano
Ahí comenzó la relación de ambos. “Mi relación con Justin es una de las más sinceras que he tenido a la hora de orientar a un adolescente”, explica Judah.
“Justin es un joven extraordinario, que trata de conocer cada día más a Jesús en contacto con su Palabra, a pesar de los retos y dificultades a los que tiene que enfrentarse cada día”, añade el pastor evangélico.
