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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Doce enfermeras resistieron las amenazas de despido de su supervisora por no participar en abortos

Aquella mañana, Beryl Otieno Ngoje, enfermera de origen keniata en la Unidad Quirúrgica de Día de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey (UMDNJ), en Newark, trabajaba en labores administrativas cuando se le acercó su supervisora muy excitada.

-No te lo vas a creer. Lo tengo en la mano -le dijo.

-¿Qué tienes en la mano? -contestó Beryl.

-¿Quieres verlo?

-Sí -dijo, intrigada. Pero se arrepintió al instante.

En la palma de su compañera y superiora apareció un pequeño feto recién abortado.

"Me sentí como si me hubiesen golpeado con algo en el rostro", recuerda Beryl. Empezó a llorar.

-Lo siento, no sabía que reaccionarías así -balbuceó la otra, consternada.

No tardaría en desatarse una tormenta aún mayor en torno a otros bebés como el que acababa de ver, muerto.

Tres mujeres que aman su trabajo
Beryl es una de las enfermeras de la unidad especializadas en medicina de emergencia y con más de quince años de experiencia, como sus amigas Fe Esperanza Racpan Vinoya, filipina, y Lorna Mendoza, ferviente cristiana, con quienes pasa doce horas al día compartiendo todo tipo de situaciones. Les gusta su trabajo y están comprometidas con él.

"Es un trabajo noble", dice Fe: "Todo lo que haces por los pacientes les hace sentir mejor, y me satisface ayudar a los demás".

"No llegan aquí alegres y felices, llegan enfermos y heridos", añade Beryl: "Quieren alguien que esté ahí, y yo puedo aportar la diferencia, puedo ayudarles aunque sea un poco, y encuentro eso muy gratificante".

La unidad en la que trabajan ahora atiende casos de cirugía programada, como una operación de hernia, de cataratas... o, en ocasiones, un aborto.

Aborto: "En muchas ocasiones vuelven"
Y no se trata de que la madre esté en peligro, aclara Beryl: "Simplemente, deciden terminar con su estado. Son personas que llegan al médico y le dicen que no quieren ese embarazo. Mayoritariamente son adolescentes de 13, 14 o 15 años, y en muchas ocasiones vuelven".