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sábado, 27 de abril de 2013

En Pascua se bautizaron católicos 12.000 adultos en China, donde evangelizar no es fácil

"Crecí en un campamento militar, escuchando canciones revolucionarias y viendo películas revolucionarias durante toda mi feliz infancia", explica la joven china María a la agencia Ucanews, poco después de bautizarse en la Iglesia católica.

"Cada año me daban la calificación de sobresaliente en mis tareas comunistas... y ahora mi familia teme que al unirme a la Iglesia estropee mi futuro", añade.

María (no es su nombre real) es hija de un oficial militar retirado, que ya en 2005 vio que su hija hacía amistad con un cura y le dijo: "Los comunistas somos ateos, no hay Dios. Puedes hacerte amiga del cura, pero no te sumes a la Iglesia". Así que ella se alejó "razonablemente" de lo católico.

Pero en 2011 sufrió una grave depresión por motivos familiares y laborales, incluso pensó en suicidarse. Le salvaron el padre Su Yaxi, la Biblia que él le regaló, sus palabras de Dios...¡y su acupuntura!

La fe da sentido al dolor
"El padre Su curó mi insomnio con acupuntura, pero sanó mi corazón con sus palabras", especifica. "Me habló de cómo Dios llama de distintas formas. Si tienes fe, ganas visión con respecto al sufrimiento y al dolor".

Desde la Vigilia de Pascua, María es católica, canta en el coro parroquial (le encanta el gospel) y hace ya un tiempo que no necesita antidepresivos.

María es de Hengshui, una diócesis al norte de Hebei, la zona donde hay más presencia católica. Esta Pascua en Hebei se bautizaron 3.650 nuevos católicos. En toda China en Pascua se han bautizado unos 12.000 adultos y algo menos de 5.000 niños. Con la política gubernamental del hijo único (multas fuertes a quien tenga más hijos) el catolicismo chino no va a crecer mucho por demografía y natalidad.

Materialismo inflexible, cristianismo piadoso
Como María, se bautizan muchos habitantes de ciudad, a veces emigrantes o hijos de emigrantes, personas agobiadas por un sistema que trata de deshumanizarles y exigirles como una pieza de producción más. En las ciudades hay más espacio para convertirse que en muchos ambientes del campo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Los dirigentes chinos ponen en el disparadero la política del hijo único al crear poca riqueza

Pocos niños es el equivalente a poca riqueza. Por fin lo han entendido en China, tras tres décadas con la política del hijo único.

La China Development Research Foundation (Fundación para la Investigación del Desarrollo en China) -un thinktank muy cercano al gobierno de Pekín- ha publicado un informe en el que explica las consecuencias de estos treinta años de intensa planificación familiar, abortos forzados e ideas similares. Consecuencias que deben ser examinadas a la luz de los devastadores resultados.

Los dirigentes comunistas revisan su política
El XVIII Congreso del Partido Comunista Chino fue clausurado ayer día 14 de noviembre y uno de los temas a tratar fue precisamente este informe: se han revisado estas tres décadas de política del hijo único, se ha planteado el problema del envejecimiento de la población y, sobre todo, el desequilibrio demográfico a favor de los hombres (al sólo poder tener un hijo para el sostenimiento del hogar, las familias prefieren tener varones que puedan tener fortaleza para trabajar y dejan morir a las niñas).

Tres grandes problemas con la misma raíz que necesitan ser solucionados rápidamente.

Los casos al límite de la Ley
Según la Fundación para la Investigación del Desarrollo, se debería comenzar a permitir al menos en algunas provincias que las familias puedan tener dos hijos, y a partir de 2020 extender el permiso a todo el país.

Las cifras hablan: al tener pocos hijos, la población envejece muy rápidamente y el crecimiento económico de China está mermando seriamente. Y es que el debate del hijo único enfurece a la población desde hace mucho tiempo.

Ya hace un año se hablaba de un proyecto piloto para permitir que cinco provincias del gigante asiático pudieran acogerse a la política de dos hijos por familia.