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viernes, 21 de diciembre de 2012

El Origen de los Guardianes: magnífica fantasía y realismo frente al mal

Chesterton, que de fantasía sabía mucho, escribió: "los cuentos de hadas no dicen a los niños que existen los dragones. Eso los niños ya lo saben. Les dicen que a los dragones se les puede matar". 

Esa es la moraleja principal de "El origen de los guardianes", la enseñanza que da sobre el mal. Cuando al final el malvado Sombra parece haberse apoderado de todo, el último niño con fe le dice: "Ya sé que existes, pero no te tengo miedo". Es la doctrina más sana sobre el Mal o el Demonio: sí, existe; sí, es duro y hay que combatirlo; pero no hay que temerle. El miedo y la desesperación son fuerzas terribles, pero es posible derrotarlas.

Solo por este realismo, que no niega el mal ni su poder pero sí le niega la victoria y señorío, ya vale la pena ir con los niños a ver "El origen de los guardianes". 

Además, la película tiene una imaginería hermosa y dinámica. Los Guardianes son figuras robustas, enérgicas, no son ñoñas ni azucaradas. Tienen capacidades de combate, de gestión, creatividad y personalidad. 

El Señor del Sueño ("Sandman", en inglés) es quizá el más poderoso: él genera sueños hermosos en los niños que duermen. 

"Norte" representa a Papa Noel, Santa Claus, al Died Maroz ruso (a sus renos les llama "maí diéti", mis niños, en ruso)... Tiene un castillo en el Polo que es también fábrica de juguetes gestionada por unos yetis muy logrados, y dos espadas, chaqueta de cosaco, y un trineo volador que es mitad barco-pirata. Con él viven unos duendes divertidos y distintos a los que estamos acostumbrados. 

jueves, 1 de marzo de 2012

La fe alegre de Tolkien, Chesterton y Campbell

 
Joseph Pearce destaca el catolicismo de los creadores de «El Señor de los Anillos», el Padre Brown y «La Georgíada».

Muchos asistentes destacaron la influencia de Chesterton, converso al catolicismo, en la conversión de C. S. Lewis, el autor de Crónicas de Narnia, su afinidad con los hobbits del siempre católico J. R. R. Tolkien, famoso por El Señor de los Anillos y su cercanía al poeta Roy Campbell, un autor que se bautizó católico en España, en vísperas de la Guerra Civil, y que ocultó en su casa de Toledo los manuscritos originales de San Juan de la Cruz cuando mataron a sus amigos, los carmelitas de la ciudad. El mundo anglosajón lo recuerda por sus sátiras en La Georgíada.

"Tolkien, Chesterton y Roy Campbell compartían su gratitud hacia la vida, una alegría de vivir ligada a una gran humildad", explica a La Razón Joseph Pearce, que ha escrito biografías sobre cada uno de estos autores, todas ellas publicadas en español. "Tenían claro que el enemigo era el orgullo, y la alabanza, la respuesta. Expresaban un deseo de alabar a Dios en su creación y en su creatividad. También les unía su catolicismo y un gran escepticismo hacia la ilustración y el concepto de progreso. Optaron por tres caminos literarios distintos. Chesterton era periodista; Campbell, poeta y Tolkien se decantó por la narrativa fantástica". Esta visión de la vida justifica que el congreso clausurado el martes en la Universidad San Pablo CEU celebrase actos como la mesa redonda sobre "La filosofía del humor y la cerveza".

El hombre eterno

Pearce recomienda a quien quiera adentrarse en Chesterton que lea El hombre eterno, pero añade que para entender a este periodista incisivo e ingenioso puede ser bueno abordar el ensayo de Dale Ahlquist G.K. Chesterton. El apóstol del Sentido Común (Voz de Papel). Cuando murió, su amigo Hilaire Belloc anunció que su papel en la literatura dependería del lugar de la Iglesia Católica, como en una era oscura: "Chesterton, Tolkien, Lewis, la Odisea, la Ilíada... todos pueden resultar inaccesibles en una época oscura, de información instantánea, en la que ya no se lea, o pueden ser luz en esa oscuridad", vaticina Pearce.

Señala que, por ejemplo, lo que más ha envejecido en las películas de El Señor de los Anillos es lo que parecía más moderno y menos relacionado con el escritor: los efectos especiales. Además, lamenta que "en ocasiones la reina Galadriel se parece a una bruja en la película, mientras que Tolkien la imaginaba más bien como una imagen de la Virgen María".

Pearce tiene además una deuda personal con Chesterton. Él era un joven inglés, violento y anticatólico, encarcelado por conductas vandálicas, cuando leyó a Chesterton en prisión. Aquello cambió su vida y le llevó al catolicismo. Ahora da clases de literatura en Ave Maria University, en Florida. También Dale Ahlquist, presidente de la American Chesterton Society explicaba en el congreso que "Chesterton me trajo a la Iglesia Católica y cambió mi vida. Siempre pasan cosas buenas cuando alguien empieza a leer a Chesterton y tiene contacto con sus ideas", aseguró Ahlquist.

Roy Campbell: España salvó mi alma

La biografía de Pearce sobre el poeta Campbell, Roy Campbell. España salvó mi alma (en LibrosLibres) es un recorrido apasionante por el decadente círculo literario inglés de Bloomsbury y Virginia Woolf que el autor abandonó para ir a vivir a España. Allí, su esposa (que había sido amante de Vita Sackville-West) y él, impactados por la fe sencilla y alegre de los campesinos de Altea (Alicante), se bautizaron católicos y se comprometieron con la fe hasta su muerte. Su traducción al inglés de San Juan de la Cruz nunca fue superada.