En la rueda de prensa convocada para dar cuenta de esta nueva edición, Carlos Romero Caramelo, presidente de la ACdP, explicó que el sentido de estos congresos es hacer presente en la vida pública "la cultura católica": "Me resisto a que lo católico, que antes ocupaba gran espacio, ahora sea casi marginal". Los católicos, añadió, "deben saber dar razón de su esperanza, buscar nuevas formas de evangelizar y estar dispuestos a recibir críticas".
Por su parte, el director del Congreso, Rafael Ortega, abundó en esta idea: "Los católicos no pueden estar en un iglú, con miedo a salir y presentar su mensaje". De ahí que esta edición estará particularmente abierta a los no creyentes, que tendrán una participación destacada en él: "Debe haber diálogo. Muchas veces idealizamos en exceso a los protagonistas de nuestro tiempo. Hay que bajar a la gente del pedestal, a pie de calle".
En su mensaje de presentación del Congreso, Ortega recuerda que en él se producen cada año "debates e intervenciones de gran hondura intelectual respecto a los grandes retos de nuestra sociedad. Es su dimensión académica e intelectual. Al mismo tiempo, todos tenemos la necesidad de hacer visible en nuestras vidas y en toda la sociedad la propuesta atractiva y revitalizadora que para el hombre tiene el cristianismo".
Ponencias y debates
Entre los ponentes del Congreso destaca el embajador de España y ex ministro de Asuntos Exteriores Marcelino Oreja, quien responderá durante la sesión inaugural a la pregunta ¿Qué ha pasado en los últimos 50 años? Fue él quien firmó los Acuerdos con la Santa Sede como ministro.