"El Hobbit", la película de Peter Jackson, ha llegado ya a las pantallas de todo el mundo y romperá taquillas estas Navidades. Desde 1937, la novela de J.R.R. Tolkien ha vendido millones de ejemplares y nunca ha dejado de editarse. Tolkien, un entusiasta de los cuentos de hadas, las sagas y las narrativas míticas antiguas y medievales, escribió la historia de un hobbit que, contra todo pronóstico, abandona su cómoda casa para embarcarse en una aventura, en un viaje muy peligroso. Es "uno de nosotros" metido en un asunto "que le queda grande", con dragones y elfos y reinos enanos. La historia cumple todos los requisitos de un "Quest", un viaje iniciático y de crecimiento, en que el héroe superar pruebas, conoce el mundo, crece gracias a amigos y maestros y se vuelve sabio, y por eso tiene un valor universal e imperecedero. Además, puede leerse en una clave más específicamente cristiana, porque en la novela resuenan ecos de enseñanzas evangélicas. En español se acaba de publicar "El viaje de Bilbo: descubriendo el significado oculto en El Hobbit", de Joseph Pearce (editorial Palabra), que ofrece un análisis cristiano de la novela por parte de este profesor de literatura de la Ave Maria University, experto en Tolkien, Chesterton y conversos literarios. Una forma de abordar el tema es resumirlo en 5 elementos, que coinciden en buena parte con los que aborda Pearce. 1) Sal de tu cómodo agujero hobbit: complícate la vida El libro empieza explicando que Bilbo Bolsón vivía "en un agujero hobbit, y eso significa comodidad". Comodidad que se ve interrumpida por un llamado, una vocación: Gandalf y los Enanos vienen a reclutarle para una increíble aventura. La inercia del comodón mediocre (de todos nosotros, occidentales opulentos) es quedarse en casa junto al fuego. Pero en Bilbo se despierta su sangre de la rama familiar Tuk... y se lanza a la calle. No tiene muy claro lo que puede aportar, pero sí que tiene una llamada. Es un paso en fe, no muy distinto al de Abraham y a otros que son convocados a salir de sus comodidades. Cualquiera que haya cantado eso de "en mi barca/no hay oro ni espadas" lo entiende. 2) Camina, aprende de los maestros, ten fe y crecerás |
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lunes, 17 de diciembre de 2012
Los 5 elementos básicos para entender las aventuras de "El Hobbit" en clave cristiana
jueves, 1 de marzo de 2012
La fe alegre de Tolkien, Chesterton y Campbell
Joseph Pearce destaca el catolicismo de los creadores de «El Señor de los Anillos», el Padre Brown y «La Georgíada».
Muchos asistentes destacaron la influencia de Chesterton, converso al catolicismo, en la conversión de C. S. Lewis, el autor de Crónicas de Narnia, su afinidad con los hobbits del siempre católico J. R. R. Tolkien, famoso por El Señor de los Anillos y su cercanía al poeta Roy Campbell, un autor que se bautizó católico en España, en vísperas de la Guerra Civil, y que ocultó en su casa de Toledo los manuscritos originales de San Juan de la Cruz cuando mataron a sus amigos, los carmelitas de la ciudad. El mundo anglosajón lo recuerda por sus sátiras en La Georgíada.
"Tolkien, Chesterton y Roy Campbell compartían su gratitud hacia la vida, una alegría de vivir ligada a una gran humildad", explica a La Razón Joseph Pearce, que ha escrito biografías sobre cada uno de estos autores, todas ellas publicadas en español. "Tenían claro que el enemigo era el orgullo, y la alabanza, la respuesta. Expresaban un deseo de alabar a Dios en su creación y en su creatividad. También les unía su catolicismo y un gran escepticismo hacia la ilustración y el concepto de progreso. Optaron por tres caminos literarios distintos. Chesterton era periodista; Campbell, poeta y Tolkien se decantó por la narrativa fantástica". Esta visión de la vida justifica que el congreso clausurado el martes en la Universidad San Pablo CEU celebrase actos como la mesa redonda sobre "La filosofía del humor y la cerveza".
El hombre eterno
Pearce recomienda a quien quiera adentrarse en Chesterton que lea El hombre eterno, pero añade que para entender a este periodista incisivo e ingenioso puede ser bueno abordar el ensayo de Dale Ahlquist G.K. Chesterton. El apóstol del Sentido Común (Voz de Papel). Cuando murió, su amigo Hilaire Belloc anunció que su papel en la literatura dependería del lugar de la Iglesia Católica, como en una era oscura: "Chesterton, Tolkien, Lewis, la Odisea, la Ilíada... todos pueden resultar inaccesibles en una época oscura, de información instantánea, en la que ya no se lea, o pueden ser luz en esa oscuridad", vaticina Pearce. Señala que, por ejemplo, lo que más ha envejecido en las películas de El Señor de los Anillos es lo que parecía más moderno y menos relacionado con el escritor: los efectos especiales. Además, lamenta que "en ocasiones la reina Galadriel se parece a una bruja en la película, mientras que Tolkien la imaginaba más bien como una imagen de la Virgen María".
Pearce tiene además una deuda personal con Chesterton. Él era un joven inglés, violento y anticatólico, encarcelado por conductas vandálicas, cuando leyó a Chesterton en prisión. Aquello cambió su vida y le llevó al catolicismo. Ahora da clases de literatura en Ave Maria University, en Florida. También Dale Ahlquist, presidente de la American Chesterton Society explicaba en el congreso que "Chesterton me trajo a la Iglesia Católica y cambió mi vida. Siempre pasan cosas buenas cuando alguien empieza a leer a Chesterton y tiene contacto con sus ideas", aseguró Ahlquist.
Roy Campbell: España salvó mi alma
La biografía de Pearce sobre el poeta Campbell, Roy Campbell. España salvó mi alma (en LibrosLibres) es un recorrido apasionante por el decadente círculo literario inglés de Bloomsbury y Virginia Woolf que el autor abandonó para ir a vivir a España. Allí, su esposa (que había sido amante de Vita Sackville-West) y él, impactados por la fe sencilla y alegre de los campesinos de Altea (Alicante), se bautizaron católicos y se comprometieron con la fe hasta su muerte. Su traducción al inglés de San Juan de la Cruz nunca fue superada.
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