Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de julio de 2013

Proabortista atea durante 30 años, se convirtió investigando sobre fonética y leyendo a C.S. Lewis

Sandra Elam con su hijo Ryan
-Te prohíbo llevar a los niños a la iglesia nunca más -dijo el padre de Sandra a su madre.

-¡Pero tienen que aprender cosas sobre Dios!

- No hay Dios- le espetó él.

- Claro que hay un Dios

- No hay Dios -gritó él-. Y si llevas a los niños a la iglesia, les enseñaré a ser ateos -amenazó.

A partir de ese momento, no se hablaba de Dios en el hogar de Sandra Elam. No volvieron a misa durante años. Nunca rezaron. La Navidad tenía que ver con Papá Noel, no con Jesús. Sandra apenas conocía la historia del niño Jesús.

La única vez que hojeó una Biblia para niños se encontraba en la sala de espera del consultorio médico.

Cuando era niña a veces se encomendaba a lo Alto diciendo “Querido Dios, o Jesús, o quien quiera que seas”, pero pronto dejó esta práctica. En su adolescencia cantó en el coro parroquial, pero no sentía nada especial. “La Iglesia me parecía aburrida y sus rituales vacíos: sus palabras no significaban nada para mí”.

Atea durante 30 años
Éste es el recuerdo más certero que tiene Sandra Elam sobre el inicio de su educación sin Dios: “Fui atea durante 30 años. Pensaba que los cristianos eran extremistas fanáticos. Mi alma estaba tan oscura que no podía entender por qué algunas personas se oponían al aborto y a la eutanasia. Nunca había oído hablar de la cultura de la muerte, aunque me estaba ahogando en ella”.

Sandra se especializó en historia griega, romana y medieval en la universidad. Un día le preguntó a su profesor judío de Historia Romana: “¿Vivió Jesús o fue un mito?”. Él respondió: “Sí, Jesús realmente vivió, no hay duda de ello. ¿Por qué no lees el Evangelio de Mateo?“.

Lo hizo, “pero la Palabra de Dios cayó sobre la puerta cerrada de mi alma”, reconoce. Después de graduarse, Sandra se convirtió en alguien antagónico al cristianismo, negándose a dejar que su marido católico colgara un crucifijo en su hogar. “Sentía desprecio por los que creían en Dios. Crecí siendo una mujer enfadada, amargada, siempre dispuesta a juzgar a los demás”, relata.

“Podría haber otras verdades ahí fuera”
El “viaje” hacia el cristianismo le llevó a Sandra dos años. Todo comenzó en 1995 de una manera más bien casual. Estaba escuchando hablar a un autor sobre la incapacidad de los niños para leer y escribir de forma temprana y cómo la fonética podía ayudarles a avanzar más rápido.

Sandra lo probó con sus hijos, enseñándoles fonética, y en el plazo de seis semanas estaban leyendo. “Poco a poco mi mente se abrió a la posibilidad de que podría haber otras verdades ahí fuera”.

En el movimiento por la reforma educativa conoció a muchos cristianos que estaban interesados en la enseñanza de la fonética igual que ella. Bob Sweet, presidente de The National Right to Read Foundation fue el primero que con acciones y con palabras, sembró la semilla de la fe en Sandra.

“El primer gran paso en mi vida cristiana fue cuando mi esposo Tom y yo inscribimos a nuestros hijos en un colegio protestante basado en la fonética, en septiembre de 1996. Era el único que nos podíamos permitir económicamente. Los dos estábamos preocupados por su educación y no queríamos que se convirtieran en fanáticos religiosos, así que estudié cuidadosamente el plan de estudios de la escuela y me sentí aliviada al descubrir los libros de texto eran rigurosos”, explica Sandra.

Con sus hijos Rebecca y Kevin redescubrió la Biblia: “Me avergüenza decir que la mayoría de las historias eran nuevas para mí”.

Mero Cristianismo, de C. S. Lewis
Además, su hermana le regaló Mero Cristianismo, de C.S. Lewis, que fue el libro que le convenció de que Dios existe.

martes, 6 de noviembre de 2012

El «vídeo anti-suicidas» de una adolescente de 15 años que ha salvado vidas

Ayuda!
No se sabe quién tuvo la funesta idea, pero se ha convertido en una mortífera moda entre adolescentes de países anglosajones, especialmente en Estados Unidos y Canadá. Una joven –la idea ha cundido más entre las chicas- se planta ante una cámara, generalmente en su habitación, portando un taco de tarjetones en su mano.

Motivos para el suicidio
En ellas ha escrito, con caligrafía grande, los motivos por los que ha decidido suicidarse, y va mostrando a la cámara, lentamente y sin decir una palabra, cada una de las tarjetas. Abusos sexuales, bullying en el colegio, la muerte de algún ser querido, un asfixiante complejo de inferioridad, no encontrar sentido a la vida, una terrible soledad… Los tarjetones se van sucediendo ante la cámara con un ritmo pausado y macabro. Cuando llega a la última, la joven se acerca a la cámara y oprime el botón de apagado. Después cuelga el vídeo en Youtube. Unas horas más tarde, su cuerpo yace exangüe sobre el suelo de la habitación.

Una historia terrible
El último caso ocurrió hace menos de un mes, cuando la canadiense Amanda Todd, de apenas 15 años de edad, decidió poner fin a su corta y atormentada vida.

Amanda, una niña alegre y sin complejos, había cometido un terrible error: se mostró desnuda ante un desconocido al que había contactado por internet.

Durante dos años, este sujeto -un adulto que se hacía pasar por adolescente- la amenazó con publicar sus fotos si no cedía a sus chantajes. De nada valió que la chica se plegara a sus exigencias: un día, sus fotos aparecieron colgadas en la red. Esto, unido a las burlas y humillaciones a las que la sometieron sus compañeros, fue demasiado para su psicología. Tras seguir el ritual de colgar el vídeo en el que explicaba, vía tarjetones, los motivos que la habían conducido al suicidio, se quitó la vida.

“Tengo un pasado y tengo mis secretos”
Pero, quizás, nadie mejor para entender a un adolescente que otro adolescente. Por eso ha causado furor en las redes sociales el vídeo grabado por una joven de 15 años.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La famosa actriz mexicana Karyme Lozano Le pidieron que posara desnuda en una película... y ahí comenzó su vuelta a Dios

Karyme Lozano, actriz mexicana muy conocida en Hispanoamérica por sus telenovelas y últimamente por la película "Cristiada", que se estrenará pronto en España y EEUU, siempre creyó en Dios, pero de una forma confusa e inmadura.

Su vida sentimental era igual de confusa y, como ella misma admite, "si me hablaban de castidad, me reía". Pero precisamente el pudor fue lo que le llevó a reflexionar y a tener una experiencia del Espíritu Santo, tomando un café con un amigo, que de repente cambió su vida radicalmente.

- Karyme, ¿podrías concretar exactamente cómo fue el momento de tu conversión plena a Dios?
- Pese a vivir en un mundo superficial, yo tenía cierta inquietud espiritual, buscaba a Dios en religiones raras, en la meditación... Pero lo que me cambió de verdad empezó así: una revista me pedía posar completamente desnuda, algo que nunca había hecho aún. Yo, con la mente, pensaba, "sí, ¿por qué no?" Pero mi corazón me decía: "no, no lo hagas". Yo no tenía nada clara mi fe pero tenía un altarcito con una imagen de Jesús, yo ya le pedía cosas a Dios, y le pregunté: "¿qué hago?" Fui demorando la sesión del desnudo durante tres semanas, sin decidirme...