Uno de los científicos más respetados en la actualidad dice haber
encontrado evidencia de que la acción de una fuerza “lo gobierna todo”.
El físico teórico Michio Kaku afirma haber creado una teoría que
puede apuntar a la existencia de Dios. La información ha creado un gran
revuelo en la comunidad científica porque Kaku es considerado uno de los
científicos más importantes de la actualidad, uno de los creadores y
desarrolladores revolucionarios de la Teoría de Cuerdas por lo que es
muy respetado en todo el mundo.
Para llegar a sus conclusiones, el físico hizo uso un “semi-radio
primitivo de táquiones” (que son partículas teóricas capaces de
“despegar” la materia del universo o el contacto de vacío con ella,
dejando así todo libre de las influencias del universo que les rodea),
tecnología creada recientemente en 2005.
Aunque la tecnología para llegar a las verdaderas partículas de
taquiones aún está lejos de ser una realidad, el semi-radio tiene
algunas pocas propiedades de estas partículas teóricas, que son capaces
de crear el efecto de los verdaderos taquiones en una escala subatómica.
Según Michio, vivimos en un “Matrix”: “He llegado a la conclusión de
que estamos en un mundo hecho por reglas creadas por una inteligencia,
no muy diferente de su juego de ordenador favorito, por supuesto, más
complejo e impensable. Analizando el comportamiento de la materia a
escala subatómica, afectado por el semi radio primitivo de taquiones, un
diminuto punto en el espacio, por primera vez en la historia,
totalmente libre de cualquier influencia del universo, la materia, la
fuerza o la ley se percibe de una forma inédita el caos absoluto.
Créeme, todo lo que llamamos casualidad hoy no tendrá más sentido. Para
mí está claro que estamos en un plano regido, por reglas creadas y no
determinadas por azares universales”, dijo el científico.
En la historia del cine hay películas que han
tomado el tema de los exorcismos y han sido exitosas. Nombres como El
exorcista, El exorcismo de Emily Rose o El exorcismo de Dorothy Mill,
son ya sobradamente conocidos (al final pongo los tráilers –cortos– de
cada una de ellas).
Las dos primeras tomaban pie de historias
reales de posesiones, si bien luego adaptaban el guión a la parafernalia
propia del cine y sus efectos especiales.
Cuando vivía en España
tuve ocasión de conocer el caso de Martha, una joven española poseída.
Cuando un sábado visité la parroquia del padre Fortea (un exorcista
español), en Alcalá de Henares, supe que a las 9 de la mañana llegaría
esta joven para el ritual semanal. Vi el lugar del exorcismo pero no me
quedé.
Hace poco me encontré con el video que pongo a
continuación (fue grabado sin permiso del sacerdote). Se trata de una de
las sesiones a las que esta joven, Martha, es sometida. Pongo el video y
después vale mucho la pena leer la experiencia de un periodista que
presenció, en otro momento, una sesión de exorcismo a esta misma joven.
El
30 de septiembre de 2002 el diario digital Hispanidad.com (decano de la
prensa digital en lengua española) publicaba la crónica de un
exorcismo. El cronista era el periodista Luis Losada Pescador y en esa
sesión estuvo presente también el periodista Javier Paredes.
Esta es la crónica.
Regreso
de una de las sesiones de exorcismo realizadas por el padre Fortea.
Escribo impresionado. Los gritos de Zabulón, y los rezos del sacerdote y
de la madre de la poseída, todavía martillean mi conciencia. Creo en el
“No prevalecerán”, pero tengo miedo. Si pudiera dar marcha atrás, lo
haría, sin ninguna duda, y no hubiera acudido a esa sesión.
Mi
alma se encuentra inquieta tras el brutal encuentro con el demonio. Pero
tengo que escribir lo que he visto, porque Dios ha permitido que el
demonio Zabulón se apodere del cuerpo de Marta (nombre supuesto de la
poseída) “para que se conciencien” de la existencia del demonio.
Esa
es una de las respuestas que Zabulón dio al exorcista cuando le
preguntó por qué no salía de ese cuerpo. Por eso, María (nombre
igualmente supuesto), la madre de Marta, me pidió, al despedirnos, que
se lo contáramos a todo el mundo, para que, cuanto antes, se produzca la
liberación de su hija.
-“Padre, ¿podemos contar algo de lo que hemos visto?” -
“Podéis contar lo que queráis. Las obras de la luz no tienen miedo de
la luz, las obras de las tinieblas buscan las tinieblas”.
Sin
duda, algún sentido debe tener mi presencia en ese exorcismo, que, con
el paso del tiempo, acabaré descubriendo. Entretanto, sólo puedo
manifestar motivaciones a ras de suelo. La inquietud periodística, la
curiosidad malsana y sin duda la ingenuidad y la inconsciencia me
hicieron aceptar la oferta de mi amigo y compañero de Radio
Intereconomía, Javier Paredes, para acompañarle a una sesión de
exorcismo. Sin preparación psicológica, agarro el coche rumbo a la
parroquia madrileña donde el P. Fortea celebrará la sesión decimoséptima
del exorcismo de Marta.
La primera Exhortación Apostólica del Papa Francisco, se titula Evangelii Gaudium, y es un extenso documento de 142 páginas que
suma dos llamados inseparables: la evangelización y la justicia social,
construidas sobre la esperanza, la fe, la caridad y la alegría
cristiana.
Con sus cinco hijos, 14 nietos y 16 bisnietos, Ann y John Betar celebraron esta semana 81 años de casados y son considerados el matrimonio más longevo de Estados Unidos.
“Somos tan bendecidos”, afirma John -de 101 años de edad- al reflexionar sobre su matrimonio y Ann -de 97 años- agrega que “se puede repetir y repetir. Es amor y comprensión incondicional”.
Los esposos Betar viven en Fairfield, Connecticut, (Estados Unidos). Se casaron cuando ella tenía 17 y él 21 años, luego que escaparon de casa a
bordo de un Ford Roadster que él tenía, ya que los padres de Ann la
querían casar con un hombre 20 años mayor que ella, según relata el
diario inglés The Telegraph.
Ann recuerda que cuando se casaron el 25 de noviembre de 1932, ella “se preguntaba si estaba escogiendo correctamente”, y su hermana consolaba a su padre diciéndole que el matrimonio no duraría.
Como todo matrimonio, la pareja ha tenido momentos buenos y difíciles que según John se han llevado con “compromiso” y “dejando que la esposa sea la jefa”.
Su hija, Renee Betar, asegura que sus padres tienen “una maravillosa capacidad para enfrentar la vida como viene”, y para una de sus nietas, Heather Mitchell, la pareja es una “verdadera guía”.
El matrimonio Betar es uno de los ejemplos exitosos del amor conyugal
que The Worldwide Marriage Encounter (WWME) enseña para que otras
parejas puedan descubrir o redescubrir la importancia de Dios en su
relación.
Cuenta que, cuando se convirtió al catolicismo, se sintió "desbordado" por la cantidad de devociones que practicaban los católicos:
las cinco llagas, el escapulario, la coronilla de la Divina
Misericordia, la Santa Faz, el Oficio de la Virgen María, el rosario, el
Sagrado Corazón, los siete dolores de la Virgen...
"Este tesoro de devociones es una de las cosas más hermosas del catolicismo.
Como celoso converso, comencé a cargarme a mí mismo con tantas
devociones como fuera posible: a más devociones, más gracias, ¿no? Pero
en vez de crecer en santidad, me encontré frustrado y quemado",
confiesa.
Mejor poco y bueno...
Al final comprendió que la sobrecarga es contraproducente, porque "la
naturaleza humana se distrae con facilidad y podemos fácilmente
convertir en mecánica nuestra vida de oración. Si hacemos demasiadas
cosas, nos centramos más en el procedimiento de la práctica de la devoción que en el objeto de la devoción,
que es la intimidad con Dios y la unión con Él", explica con buen
criterio: "Nos sentimos santos porque hacemos cosas, pero hacer cosas no
sustituye al verdadero amor de Dios".
Por eso decidió practicar menos devociones, pero practicarlas mejor, recordando que, por ejemplo, algunos padres del desierto sólo
rezaban uno o dos salmos (como el "Oh, Dios ven a librarme, / Yahveh,
corre en mi ayuda", Sal 70, 2) o alguna invocación simple ("Señor Jesús,
ten piedad de mí, porque soy un pecador") en toda su vida.
Tres buenos consejos
Así que Guzman, aunque convertido hace sólo año y medio, da tres buenos consejos que a él le han ido bien.
1. Elige una devoción que te funcione."Experimenta, prueba, Nuestro Señor te guiará hacia la que más te convenga. Practica la que más te ayude".
2. Persevera. "La
devoción que hayas elegido, practícala con disciplina militar. Nunca la
abandones por ninguna razón. La perseverancia es la única forma de que
las devociones rindan fruto en tu vida".
3. Hazla bien. "En
cualquier devoción que practiques, intenta rezar sinceramente y desde
el corazón. Nunca lo hagas mecánicamente ni te distraigas. A todos nos
cuesta luchar con las distracciones y con la desidia, pero no podemos
rendirnos en esa lucha".
"Y recuerda, todas las devociones son medios hacia un fin, la devoción y el amor. Si una devoción te aleja de él en vez de acercarte, intenta otra", resume.
La homilía matinal del Papa Francisco en
la residencia Santa Marta del lunes 18 de noviembre ha sorprendido a
muchos por su carga de denuncia contra la "mundanidad", el "pensamiento único" y el "espíritu del progresismo adolescente", todo lo cual, previno el Papa, lleva a la apostasía.
Y por si no fuese suficientemente aleccionadora la lectura del día, del
Libro de los Macabeos, en la cual los líderes de Israel, en vez de ser
fieles a Dios y sus leyes, prefieren ir a pactar con el poderoso pero
impío rey pagano, el Papa Francisco recomendó una novela apocalíptica, de ciencia ficción y teología, escrita en 1907 por un anglicano converso al catolicismo, R. H. Benson: "Señor del Mundo", también llamada "El Amo del Mundo".
En ella, el Anticristo es un líder político elegante, moderado, que habla de paz y de unidad, que seduce... pero que persigue y acosa a la Iglesia.
"Señor del Mundo" está en la misma tradición que su predecesora "El relato del Anticristo" (de Vladimir Soloviev, escrito en 1900, citado varias veces por Benedicto XVI, gratis aquí) o la novela más moderna "El Padre Elías" (que lleva ya 8 ediciones en España y puede adquirirse aquí).
La tentación de ser como los demás
El Papa Francisco partía del texto bíblico de los Macabeos: buena parte
del pueblo de Dios se siente atraído por la cultura griega, y eso
incluye aceptar el paganismo y el abandono de la fidelidad a Dios. El
Papa se pregunta por la “raíz perversa” de esta infidelidad: el querer ser como los demás.
Van a “negociar” – señala el Papa Francisco – y se sienten entusiastas por esto. "Es como si dijeran ´somos progresistas, vamos con el progreso, donde va toda la gente´."
Para el Papa, eso es el “espíritu del progresismo adolescente” que “cree que ir adelante en cualquier elección, es mejor que permanecer en las costumbres de la fidelidad”.
Son personas que buscan renunciar ante el rey pagano a “la fidelidad al Dios siempre fiel”. “Esto se llama apostasía”, “adulterio”, señala el Papa. “Negocian precisamente lo esencial de su ser: la fidelidad al Señor”, denuncia el Pontífice.
“¡Negociamos la fidelidad! Y esto es precisamente el fruto del demonio, del príncipe de este mundo, que nos lleva adelante con el espíritu de la mundanidad", señala Francisco, un Papa que se siente muy cómodo hablando del demonio y sus engaños, al cual menciona con frecuencia.
Algunos pueden creer que los famosos y Dios son como el agua y el aceite: imposibles de mezclar.
Y más si el famoso en cuestión se llama Justin Bieber: vende millones de
discos, vuelve locas a las adolescentes de medio mundo y, en más de una
ocasión, los paparazzi le han pillado in fraganti fumando porros, armando un escándalo o saliendo, como ocurrió hace solo unos días, de un burdel en Brasil tras uno de sus conciertos.
Sin embargo, la estrella adolescente cuenta con un “director espiritual”: el pastor evangélico Judah Smith, a quien le cuenta todas sus intimidades y “fechorías”.
La influencia de la fama
Fue el propio Justin quien desveló el hecho recientemente, cuando
recomendó a sus más de 6,8 millones de seguidores de Instagram que se
hiciesen con un ejemplar del libro que acababa de publicar Smith: “Estoy orgulloso de mi pastor. Judah es el mejor predicador de nuestra generación. Leeos este libro. No os arrepentiréis”.
Este breve mensaje bastó para que el libro en cuestión escalara
en cuestión de horas hasta el puesto número 1 de ventas de libros en el
portal Amazon y para que todos los periodistas de Estados Unidos se pusiesen a la búsqueda del desconocido pastor.
Un pastor exigente pero con humor
Desconocido… al menos para los más alejados de la fe, porque Judah Smith (en la foto bajo estas líneas), pese a su juventud –tiene 36 años-, es uno de los pastores con más empuje entre los evangélicos estadounidenses.
Es el líder de la City Church de Seattle, pero es también un invitado
habitual en encuentros protestantes a ambos lados del océano, donde ha
llegado a congregar a más de 60.000 personas en sus predicaciones.
Sabe mezclar sentido del humor, inteligencia y exigencia evangélica, lo que le ha hecho inmensamente popular entre los adolescentes y jóvenes norteamericanos.
La relación de la estrella canadiense y el pastor evangélico comenzó hace tres años, cuando Judah
Smith recibió la llamada de Pattie Mallette, la madre de Justin Bieber
–quien, además, es una reconocida activista pro-vida.
Ésta iba a viajar a Seattle, y pidió hablar con Smith, para que se hiciese cargo de la vida espiritual de su hijo.
Cuando Justin apenas era un niño, su madre le ponía cintas de cassette por las noches con predicaciones del pastor evangélico.
“La verdad es que lo último que desea escuchar un predicador es que ponen sus charlas para que los niños se duerman”, bromeó Smith durante una entrevista que concedió a la cadena de televisión HLN.
Una relación sincera, con la Biblia a mano
Ahí comenzó la relación de ambos. “Mi relación con Justin es una de las
más sinceras que he tenido a la hora de orientar a un adolescente”,
explica Judah.
“Justin es un joven extraordinario, que trata de conocer cada día más a
Jesús en contacto con su Palabra, a pesar de los retos y dificultades a
los que tiene que enfrentarse cada día”, añade el pastor evangélico.
Adrienne von Speyr (La Chaux-de-Fonds,
20 de septiembre de 1902 — Basilea, 17 de septiembre de 1967) ha sido
una de las místicas más importantes del siglo XX.
Fue la primera mujer que ejerció la profesión de médico en Suiza y tuvo una vida marcada por intensas iluminaciones desde la infancia, vividas con una cierta incomodidad debido a su confesión protestante de nacimiento.
Se convirtió al catolicismo con treinta y ocho años, en
1940, tras un largo periodo de crisis y búsqueda, poco después de haber
conocido al jesuita Hans Urs von Balthasar, uno de los mayores teólogos
católicos del siglo XX.
Permaneció siempre unida a él por una intensa relación espiritual, e inició con él una proficua colaboración intelectual.
Toda su misión de médico la dedicó al prójimo, a la que unió una intensa
vida familiar — se casó una segunda vez al quedarse viuda — y, sobre
todo, una intensa vida espiritual, centrada de manera particular en el
misterio trinitario.
Punto de origen de su teología creativa es, de hecho, la Trinidad de Dios, que desde la eternidad ama, dialoga, crea.
Esta cercanía al centro del misterio cristiano, junto con la claridad y
la fuerza expresiva de su escritura, hacen de su obra una de las más
penetrantes e incisivas presentaciones de la doctrina cristiana.
Para Adrienne von Speyr la vida de fe es fuente de alegría y de paz, aunque no se le ahorra al creyente (como tampoco al místico) la cruz: en este sentido son importantes sus experiencias relacionadas con el Sábado Santo.
La segunda parte de su vida, una vez alcanzada la paz espiritual después de la conversión, estuvo marcada por enfermedades graves, grandes sufrimientos y, por último, por la ceguera.
Murió en 1967, después de haber recibido el don de los estigmas, precisamente el día de la fiesta de San Hildegarda, también ella médico y mística.
El Padre Pío con el Padre Eusebio Notte, uno de sus más fieles amigos
El Padre Pío (1887-1968) no fue sólo un
santo popular por los estigmas y por los milagros, que atrajeron a
millones de personas hasta el convento de San Giovanni Rotondo. Es
también un modelo de vida sacerdotal, pues evidenció la eficacia del apostolado de los sacramentos: la
misa -cuya esencia de sacrificio expiatorio era tanto más patente si la
celebraba alguien con las llagas de Cristo- y la confesión, a la que
consagró prácticamente en exclusiva toda su existencia.
Por eso los sacerdotes figuraban entre sus hijos predilectos, y no dejó de distinguirles con su ayuda en momentos de dificultad.
Trepar por el cristal
Dificultad espiritual, como la del padre Pasquale Cattaneo,
quien recibió permiso de sus superiores para acudir a confesarse con
aquel capuchino natural de Pietrelcina a quien todos consideraban ya
santo. Durante el viaje en autobús preparó a fondo el examen de conciencia,
para que, llegado el momento, no quedase un solo rincón de su alma sin
exponer al juicio del buen fraile. E hizo nuevos propósitos de enmienda.
Pero al acercarse a su destino, algún escrúpulo debió asaltarle, que pensó con desánimo: "¡La vida espiritual... es como intentar escalar por el cristal!".
Llegó a San Giovanni Rotondo, avisó de que había venido para confesar
con el Padre Pío, y esperó su turno. Cuando llegó el momento, se
arrodilló ante el santo y empezó a desgranar lo que había preparado.
Terminó, recibió la absolución, y se levantó feliz, porque había sido capaz de hacer una confesión sincera.
Se volvió entonces para despedirle y entonces el Padre Pío le miró, le
sonrió y con ojos cómplices le dijo: "Así que la vida espiritual es como
escalar por el cristal, ¿eh?".
El padre Cattaneo contó esta historia, que corrobora algo que cientos de personas vivieron: el don de conocimiento de almas
que tenía San Pío de Pietrelcina, y que sorprendía con frecuencia a los
fieles, para bien -como en este caso, en que la confesión fue buena- o
para mal -como en tantas ocasiones en que preguntó a los penitentes por
pecados que le habían ocultado, voluntaria o involuntariamente-.
Clamar ante el abismo
Pero el Padre Pío también ayudaba materialmente a quien se lo pedía en la necesidad. Como al padre Valentino, un capuchino de San Marco in Lamis, hijo espiritual suyo.
Durante la ocupación alemana de Italia en la Segunda Guerra Mundial, fray Valentino quedó en la Emilia Romagna, separado de su familia, originaria de la Puglia, por el frente de guerra. Tanto les echaba de menos y tanto le preocupaba su situación, que decidió ir al Sur a verles.
Para pasar a la zona controlada por los aliados contactó con grupos
partisanos que luchaban contra los nazis, y le informaron de un paso montañoso, aunque advirtiéndole de su extremado peligro, y más con el frío invierno
en el que estaban. Pero el atrevido padre Valentino pensó que era
"ahora o nunca", se encomendó a su amigo y director espiritual el Padre
Pío, y se unió a un grupo de gente en su misma situación para cruzar el
frente por el lugar indicado.
Llegaron a un sendero muy estrecho y cubierto por la nieve, que discurría junto a un talud
que desembocaba en un precipicio. Mientras lo descendía a duras penas,
el fraile pisó en el lugar equivocado y se cayó, empezando a descender
sin remedio hacia el abismo.
Empezó entonces a gritar desaforadamente "¡Ayúdame,
Padre Pío, ayúdame!". Y justo en ese momento un arbusto detuvo su caída y
le salvó la vida. Sus compañeros le ayudaron a subir de nuevo.
Llegaron a su destino, y días después el padre Valentino quiso ir a San
Giovanni Rotondo a visitar al Padre Pío. En cuanto éste le vio, le dijo,
antes de que hubiesen podido hablar: "¡Cuántas voces me diste el otro día! ¡Cuántas voces!". Y luego el santo se acercó a él, le abrazó y le dijo: "Vamos a dar juntos gracias a Dios".
Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre
llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver
quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de
pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para
verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio,
alzando la vista, le dijo: "Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy
me quede yo en tu casa." Se apresuró a bajar y le recibió con alegría.
Al verlo, todos murmuraban diciendo: "Ha ido a hospedarse a casa de un
hombre pecador." Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: "Daré, Señor, la
mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le
devolveré el cuádruplo." Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a
esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del
hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido."
Luego viene un segundo momento: la fiesta. El Señor hace fiesta con
los pecadores. Se celebra la misericordia de Dios, que cambia la vida.
Después de estos dos momentos, el estupor del encuentro y la fiesta,
viene el trabajo diario, el anuncio del evangelio. Este trabajo debe ser
alimentado con el recuerdo de aquel primer encuentro, de aquella
fiesta. Y esto no es un momento, es un tiempo: hasta el final de la
vida. La memoria. ¿Memoria de qué? ¡De aquellos hechos! ¡De ese
encuentro con Jesús que cambió mi vida! ¡Cuando tuvo misericordia! Que
ha sido muy bueno conmigo y también me dijo: “¡Invita a tus amigos
pecadores, para que hagamos fiesta!”. Ese recuerdo le da fuerza a Zaqueo
para seguir adelante. “¡El Señor me ha cambiado la vida! ¡Me encontré
con el Señor!”. Recordar siempre. Es como soplar sobre las brasas de
aquella memoria, ¿verdad? Soplar para mantener el fuego, siempre. (cf S.S. Francisco, 5 de julio de 2013).