miércoles, 2 de mayo de 2012

Científico ateo e hijo de científicos ateos: se convirtió por una clase de literatura rusa

Serguey Vladimirovich Krivovichev, nacido en 1972 en Leningrado (actual San Petersburgo), es una autoridad mundial en la ciencia cristalográfrica, ha colaborado en el descubrimiento de 25 minerales nuevos en yacimientos rusos e incluso tiene un mineral bautizado con su nombre: ¡la krivovichevita! Especialista en el ámbito de análisis estructural por rayos X, es autor de más de 400 descifraciones estructurales.

También es diácono casado, cristiano ortodoxo y padre de seis niños. Fe, familia y ciencia se unen y complementan en su vida.

Pero no siempre fue cristiano, explica en la revista Foma.
"Yo había crecido en una familia de científicos: papá era profesor, mamá era docente… Y ninguno de los dos era creyente. Cuando comencé a estudiar el último año de bachillerato en el Gimnasio Académico adjunto a la Universidad Estatal de Leningrado, descubrí que muchos de mis coetáneos discutían sobre la existencia de Dios. Me parecía un tema retrógrado. Estaba interiormente dispuesto a no ceder ante tal obscurantismo", recuerda Serguey.

El resplandor
¿Qué pasó? "Pasó" la literatura rusa.

"¡Me convertí con una sola clase de literatura rusa! Recuerdo que tomé muy a pecho mi falta de principios. La visión cristiana de la literatura de mi profesora, Irina Gueorguievna Poluboyarova, me mostró el resplandor de la Vida Eterna. Eso fue dos años antes de mi bautizo".

¿Y sus padres? "Les preocupaba muchísimo mi acercamiento a la Iglesia. Se ponían ansiosos con mis ayunos, temían de que dejaría la ciencia… Aunque también supieron aprovechar mi nueva afición. Yo entonces fumaba, y mi padre me decía que “un cristiano de verdad no debería fumar”. Y así tuve que dejarlo. Y sin embargo, mis padres no dejaban de preocuparse. Así, a mi madre no le gustaba que pasara días enteros en casa leyendo, en vez de salir con los amigos. Así que cuando les presenté a Irina, los dos exclamaron “¡Por fin!”

Familia y patria
Irina es su esposa y la mente organizadora de la numerosa familia Krivovichev. Se conocieron en 1993 por casualidad, en la universidad en que ambos estudiaban. Ella ya era cristiana. Los dos coincidían en tener un gran sentimiento de amor a la patria, en una época de desencanto en la cual esto no era común.

La carrera del joven investigador fue fulgurante: tesis doctoral con 25 años; tesina de doctor habilitado a los 29. Fue profesor enseguida en la cátedra de cristalografía de la Universidad Estatal de San Petersburgo, recibió la medalla de jóvenes científicos de la Sociedad Rusa Mineralógica, después la medalla de jóvenes científicos de la Academia de Ciencias de Rusia y después la de la Unión Europea Mineralógica.

"Pasamos tres años y medio viviendo en el extranjero trabajando gracias a las becas: en EEUU, Alemania, Austria. Nos proponían quedarnos para siempre. En este caso, la vida acomodada nos estaría garantizada. Pero, aunque suene ampuloso, queríamos servir a nuestra patria. Y así regresamos". Aunque hoy las condiciones de investigación en Rusia son un poco mejores que hace 15 años, en su campo se hace investigación fundamental, sin aplicación ni remuneración inmediata garantizada. "Por eso nos vienen sólo unos científicos verdaderamente entusiastas", comenta.

Y entusiasmo es lo que desprenden sus palabras cuando habla de sus investigaciones, un fluir más propio del predicador que del hombre al microscopio.

"Donde nadie miró antes"
"Estamos descifrando las estructuras cristalinas de los compuestos, el empaquetamiento interno de los átomos. De hecho, descubrimos una nueva realidad. ¡Estamos echando un vistazo a donde nadie ha mirado antes! Y una vez visto aquello, ya no te imaginas la vida sin esta belleza oculta. Este trabajo da una alegría intelectual y espiritual. Como decía el académico N.N. Bogoliubov, no existen físicos que no sean creyentes. El trabajo científico presupone una intuición espiritual muy fina. En fin, la ciencia no se basa en la racionalidad sino en la contemplación".

¿Clérigo y científico?
En 2004, siendo ya una celebridad que había vuelto del extranjero para investigar en Rusia, fue ordenado diácono. "Siempre lo deseé", explica.

Encontro alguna reticencia entre la gente de iglesia, que comentaba que un sacerdote no debería “ocuparse de negocios del mundo”. Pero el ponía el ejemplo del obispo ortodoxo Luka (Voino-Yasenetskiy), "sacerdote, monje y una lumbrera científica. Su ejemplo muestra que dentro de la Iglesia ortodoxa es posible compaginar la ciencia con el sacerdocio".

Luego estaban los comentarios de la gente de ciencia, de la universidad...

"No anuncié la ordenación en la universidad, pero se enteraron todos igualmente. A veces, en nuestra cátedra, empiezan a hablar sobre la iglesia, los chicos dicen que los curas son malos, sólo quieren dinero, son borrachos… en fin, las etiquetas de siempre. Y alguien replica: “Y lo de Serguey Vladimirovich, ¿qué?”. “Bueno, eso no cuenta, él es especial”. Pero en realidad no soy nada especial, soy lo común".

El papel del profesor creyente
Aunque Serguey opina que "no hay que predicar fuera de lugar" también afirma que "una persona creyente, debido a su sensibilidad espiritual, está más capacitado para transmitir la sensación de la armonía universal. Los profesores creyentes imparten sus disciplinas de otra forma, y eso se nota. Recordemos a mi profesora de literatura… En mi asignatura, también hay lugar para demostrar mi cosmovisión".

Un ejemplo es la misma noción del descubrimiento científico.

"Nosotros decimos que descubrimos una ley. Eso presupone que tal ley ya existe. Eso significa que existe una totalidad de conocimientos de las leyes de la naturaleza. Entonces, debe existir algo, o mejor decir, Alguien que contenga la totalidad de la información, Aquello que está por encima de la información. Sabemos, que sólo una persona espiritual (como el hombre) puede ser un contenedor activo y creativo de los datos. Lo que significa que el contenedor de la totalidad de la información, de una sabiduría absoluta, una razón absoluta, también ha de ser una Persona… Y los chicos se quedan pensando en estas preguntas".

Mantener una familia
¿Y cómo se mantiene esta familia con seis niños? De beca en beca. "Hoy tenemos la beca, y mañana no la hay. Y así no podemos planificar nada". El país invierte poco en ciencia. "Los empresarios prefieren petróleo, gas, construcción. No es nada malo, pero no hay perspectiva".

Y la familia sufre estrecheces. "Nos haría falta una casa de campo para poder pasar tiempo en la naturaleza. Pero, si hay tal casa, no podrás arreglártelas sin coche. Hace falta un piso espacioso. Antes todos nos apretujábamos en un pisito de un dormitorio, y hace poco nos hemos mudado a uno de tres dormitorios, ¡qué alegría! Hasta hace poco, había dos niños en cada habitación, pero con la llegada del nuevo bebé habrá que hacerle sitio a él.. Me consuelo con que si Dios te da hijos, seguro que habrá sitio para ellos. Por ejemplo, hace dos años ni me atrevía a soñar con una casa así, ¡pero todo se arregló!"

Como padre de familia numerosa y economía precaria, Serguey comprende a los padres que en Rusia (como en España) pueden asustarse con su segundo o tercer hijo como si fuesen una catástrofe. Pero tiene palabras de ánimo.

"Surgen muchos problemas: cómo alimentarlos, dónde meterlos. Pero nosotros no vivimos en un mundo de casualidades donde reinen las fuerzas elementales de la naturaleza; no somos como unos globos, arrastrados por el oleaje. Sabemos que el mundo se rige por la Providencia… Por eso no hay nada que temer. Todo se arreglará, y ni siquiera nos daremos cuenta de cómo. No está al alcance de nuestra razón. El Señor nos coloca en ciertas condiciones, y esto es Su diseño al que tenemos que corresponder. Y todo lo que hagamos en este mundo, sólo es un medio…"

¿Y las personas que le tentaron a quedarse en Occidente por el bien, decían, de su familia?

"No considero que el trabajo o incluso la patria estén por encima del destino principal de la persona. Tampoco la familia ha de ser por familia. O muchos hijos por muchos hijos. Ha de haber algo más, o si no, se pierde la razón. Porque todo en la vida, a través del trabajo, patria y familia, se hace por la Verdad. Que es Cristo", concluye.

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