martes, 16 de julio de 2013

El Papa visitó el observatorio astronómico vaticano, símbolo de la apuesta católica por la ciencia

El Papa Francisco en la visita que realizó a Castel Gandolfo el pasado domingo 14 de julio, estuvo en el Observatorio Astronómico del Vaticano, situado en esas instalaciones vaticanas. En la residencia pontificia almorzó con la comunidad de jesuitas que realiza las observaciones.

Aunque no hubo nota de prensa, algunos de los astrónomos y jesuitas "tuitearon" lo sucedido: “Anunciamos con alegría que hoy el papa Francisco ha almorzado con la comunidad jesuita de la Specola Vaticana. ¡Estamos profundamente emocionados!”, fue el primer ´tuit´.

Las imágenes de RomeReports recogen además cómo enseñaron al Papa algunos de los objetos curiosos que guardan allí: un meteorito recogido en Argentina, antiguos documentos y artefactos, etc...

Quizá el observatorio más antiguo del mundo
La Specola Vaticana es uno de los observatorios e instituciones más antiguas del mundo dedicadas a la investigación astronómica y se encuentra en la misma residencia papal. Su cúpula con el telescopio está ubicada encima del departamento destinado al Santo Padre y es visible desde las inmediaciones, en particular desde el lago de Castel Gandolfo, situado en un cráter al pie de la montaña.

El Observatorio Astronómico o Telescopio (Espécolo) Vaticano, es un instituto de investigación científica que depende directamente de la Santa Sede, teniendo como órgano superior de referencia el Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano.



El Espécolo Vaticano puede ser considerado uno de los Observatorios astronómicos más antiguos del mundo. Su origen se remonta a la segunda mitad del siglo XVI, cuando en 1578, el papa Gregorio XIII hizo erigir en el Vaticano la Torre de los Vientos y encargó a los jesuitas astrónomos y matemáticos del Colegio Romano que preparasen la reforma del calendario promulgada después en 1582. Desde entonces, la Santa Sede no ha cesado nunca de manifestar el apoyo a la investigación astronómica.

León XIII, para contrarrestar las persistentes acusaciones contra la Iglesia de ser contraria al progreso científico, con el Motu proprio Ut mysticam del 14 de marzo de 1891, fundó el Observatorio de la colina vaticana, detrás de la Basílica de San Pedro.

Descubrimientos del s.XX
Esta antigua tradición alcanzó su cénit en el siglo veinte con las investigaciones realizadas en el Colegio Romano por el famoso astrónomo jesuita, padre Angelo Secchi, que fue el primero en clasificar las estrellas según sus espectros.

A comienzos de los años treinta, debido al aumento de luz eléctrica por el crecimiento urbano de la Ciudad Eterna, el cielo de Roma adquirió tal luminosidad que hizo imposible a los astrónomos el estudio de las estrellas más débiles. Pío XI dispuso entonces que el Observatorio se trasladase a la residencia estival de Castelgandolfo, sobre las colinas Albani, a unos 35 km al sur de Roma. En este ambiente tan rico de historia, en torno a 1935, fue refundado y confiado a los jesuitas un moderno Observatorio dotado de tres nuevos telescopios y de un laboratorio astrofísico para análisis espectroquímicos.

En 1981, por primera vez en su historia, el Observatorio fundó un segundo centro de investigación, el “Vatican Observatory Research Group (VORG)” en Tucson, Arizona. Los astrónomos del Vaticano poseen sus oficinas en el Observatorio Steward de la Universidad de Arizona y, con una absoluta paridad de examen de las propuestas de observación, pueden acceder a todos los modernos telescopios situados en la zona.

Cursos bienales en Castelgandolfo
En 1986, por primera vez se organizó en Castelgandolfo una escuela estival de astronomía de un mes para 25 estudiantes procedentes de varias partes del mundo, en la que estudiosos eminentes desarrollaron programas sobre argumentos particulares. La iniciativa se repitió en 1988 y desde entonces ha adquirido un ritmo bienal. En Castelgandolfo además, en períodos más o menos largos, se da acogida a científicos que desean colaborar en las investigaciones de nuestros astrónomos.

El Observatorio está financiado anualmente por la Santa Sede, sin embargo, para la realización de programas específicos como el VATT, cuenta con la ayuda de amigos y benefactores y, con este fin se ha fundado la Sociedad “Vatican Observatory Foundation”, exenta de tasas en el Estado de Arizona.

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