jueves, 15 de septiembre de 2011

Una relfexion sobre la oración - El llamado a la oración-


Hace poco me ha venido un llamado a orar más, a dedicarme más a la oración, a no abandonarla, y claro, pensaba que si deseo seguir el camino al sacerdocio, un aspirante a esta bella vocación, debe ser una persona de oración, sin embargo, me di  cuenta que también la persona que desea casarse debería igualmente orar mucho, y es que el orar no viene tanto de la vocación que tenemos, sino mas bien, viene de nuestro llamado a ser cristianos. Se también que los consagrados deben dar testimonio de oración, que los pastores deben ser los lideres y guías en la oración, pero también es cierto que el que es padre de familia también debe ser líder, guía y ejemplo de oración para sus hijos y los otros cristianos.
Así pues, en primer lugar, debemos reconocer que Jesús mismo oraba mucho y que de Él mismo nos enseñó a orar. En el evangelio se le muestra muchas veces que oraba y que en los momentos decisivos de su vida se retiraba en soledad, con preferencia durante la noche, es mas, podríamos decir que toda la vida de Jesús es oración, pues está en constante comunión de amor con el Padre. Ahora pensemos, si Jesús tenia la necesidad de orar, por qué nosotros no oramos lo suficiente? qué nos falta para poder reconocer esa necesidad de la oración?


El compendio del catecismo dice que: "Existe una vocación universal a la oración, porque Dios, por medio de la creación, llama a todo ser desde la nada; e incluso después de la caída, el hombre sigue siendo capaz de reconocer a su Creador, conservando el deseo de Aquel que le ha llamado a la existencia. Todas las religiones y, de modo particular, toda la historia de la salvación, dan testimonio de este deseo de Dios por parte del hombre; pero es Dios quien primero e incesantemente atrae a todos al encuentro misterioso de la oración." 

Vemos pues, que el llamado primero a la oración viene de Dios y a Dios debe volver, y entonces ¿por qué no oramos? tal vez por qué no reconocemos este llamado que nos hace Dios, porque constantemente estamos ocupados o muy cansados, porque no sentimos el hambre, la sed de Dios como la samaritana la descubrió, porque estamos alimentando el alma de falsos alimentos y que tarde o temprano nos descubriremos famélicos, débiles, incapaces de orar o de reconocer a Dios en su vida, el alma poco a poco se aleja de Dios y empieza a centrase en si misma, en sus mismas necesidades, olvidando a aquel que le dio la existencia, a aquel sin el cual la misma existencia no tiene sentido, ha dejado de orar, y puede que en algún momento deje de sentir la necesidad de la oración, que no es otra cosas que la necesidad de encontrarse con Dios.

¿Qué tenemos que hacer? debemos descubrir la necesidad de la oración y para poder descubrirla, debemos reconocer la necesidad de alimento del alma, debemos descubrir que si no oramos nos estamos muriendo, yo constantemente le pido a mi Señor que no me deje a mis caprichos y que si dejo la oración que no me sienta tranquilo, que me sienta desubicado, necesitado, hasta que yo humildemente vuelva a mi Dios y redescubra mi necesidad de Él en mi vida, esa necesidad de contar con un Padre al cual puedo preguntarle por mis proyectos, de la necesidad de tenerlo cerca y saber que no estoy solo, que sin Él muero, que sin Él me siento perdido, que sin mi Dios la vida no tiene sentido, porque al escuchar cada dia las noticias del mundo y al ver cada dia mis propios actos, descubro que si Dios no existe, la misma existencia en este mundo de odio y de rencor no tiene sentido. Pero en la fe me devuelve la esperanza, y entonces descubrimos que si existe el amor, descubrimos que Dios es soberano y que tiene el poder y así nuestra vida cobra sentido, hay un Dios y es un Dios de amor, un Dios que cuida de nosotros, un Dios que se preocupa, que inclusive bajó a nosotros y murió por nosotros... solo por amor...

Y entonces seremos capaces de repetir con santa Teresita del niño Jesús "Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría." y también ser capaces de decirle a Dios en todos los momentos de nuestras vidas:“Te amo, Señor, y la única gracia que te pido es amarte eternamente. Dios mío, si mi lengua no puede decir en todos los momentos que te amo, quiero que mi corazón te lo repita cada vez que respiro” (San Juan María Vianney).

Amigos, no pretendo ser un gran conocedor de tema, mas bien soy un cristiano mas que debe crecer mucho todavía, reconozco que aveces la oración me cuesta y que también en algunos momentos de mi vida me he olvidado de ella, pidamos juntos y no nos olvidemos de la oración reconociendo que la oración es un una necesidad en nuestras vidas, un llamado de Dios para en él encontremos descanso y si no sabes como orar, pídele al Espíritu santo que te asista, dile a Dios que te ayude, que te guie, que te enseñe, toma la biblia y ve la vida de Jesús y en ella descubrirás la manera que él nos dejo para comunicarnos con el Padre.

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